EL CAIRO, 25 de octubre (PL) — La Liga Árabe (LA), líderes
religiosos musulmanes, gobiernos y grupos políticos árabes, a título
individual, condenaron hoy enérgicamente los ataques israelíes
contra palestinos en la mezquita de Al-Aqsa, en Jerusalén Este.
El secretario general de la LA, Amr Moussa, condenó la acción
israelí y advirtió de las repercusiones que puede tener esa
incursión, considerada un ultraje al que los musulmanes veneran como
el tercer sitio sagrado del Islam, después de La Meca y Medina.
A su vez, el clérigo egipcio Mohammad Sayyed Tantawi, jeque de la
Mezquita de Al-Azhar, afirmó que el emplazamiento de militares y
policías israelíes en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén es
un crimen imperdonable por atentar contra un sitio sagrado.
Tantawi comentó que el exceso de violencia de las tropas
israelíes que causaron heridas a por lo menos 30 personas-
constituyó también una violación de los convenios y disposiciones
internacionales.
Tales acciones pueden torpedear los esfuerzos para establecer la
paz en el Medio Oriente, alertó, para luego llamar a las naciones
árabes y musulmanas del mundo a levantarse con firmeza junto a los
palestinos que están defendiendo Al-Aqsa.
Insistió en que los musulmanes y árabes deben apoyar con todos
los recursos posibles a los palestinos a fin de fortalecer su
postura ante las medidas israelíes , y pidió a los palestinos de
Jerusalén responder a la agresión israelí con sus almas y permanecer
unidos.
Por su lado, el ministro de Estado para los Asuntos de la Prensa
y las Comunicaciones de Jordania, Nabil Al-Sharif, reprobó la
actuación de los uniformados sionistas en apoyo de extremistas
judíos y advirtió que esa provocación puede tener consecuencias
perjudiciales.
Al-Sharif subrayó las implicaciones de los repetidos ataques de
Tel Aviv a los lugares santos del Islam, calificados de una
flagrante violación de las leyes y convenciones internacionales que
puede exacerbar tensión y violencia en la región.
Por su lado, el grupo islamista palestino Hamas y el gobierno de
la Autoridad Nacional Palestina condenaron los hechos, por separado,
y recalcaron que Jerusalén es una línea roja que no puede ser
cruzada.
Los israelíes utilizaron mangueras con chorros de agua, gases
lacrimógenos, granadas de contención y bastones para dispersar a los
palestinos que enfrentaron con piedras y cócteles molotov el ataque
contra el complejo conocido por los musulmanes como Haram Al-Sharif.
Adolescentes palestinos salieron de sus escuelas y marcharon por
las calles de Jerusalén, desafiando las restricciones de movimiento
impuestas por los israelíes, mientras en Cisjordania y en la Franja
de Gaza se organizaron manifestaciones de rechazo a la agresión.