MONTEVIDEO,
23 de octubre.— Los uruguayos acuden a las urnas el domingo para
votar en las elecciones presidenciales y legislativas. El candidato
del izquierdista Frente Amplio, José Mujica, con el 46% tiene las
mayores intenciones de voto, reporta AFP.
José Mujica, más conocido como Pepe, podría convertirse en el
próximo presidente de Uruguay. Este ex guerrillero de 74 años,
dirigente histórico de la guerrilla urbana Movimiento de Liberación
Nacional–Tupamaros, promete continuidad en la línea trazada por el
actual mandatario Tabaré Vázquez, si es elegido. El jefe de Estado
saliente deja el poder con un 60% de popularidad.
Más de dos millones y medio de personas deciden el domingo,
justamente, si quieren que el Frente Amplio continúe gestionando el
país. Según las encuestas mientras que José Mujica recibiría entre
el 46 y el 50% de los votos, su principal contrincante el ex
presidente liberal Luis Lacalle, obtendría entre el 27 y el 32%.
Si estos porcentajes se confirman el FA conseguiría la mayoría
parlamentaria, pero no se aseguraría su victoria en una primera
vuelta. En un hipotético balotaje, su elección podría complicarse
sobremanera al unirse los votos conservadores en la candidatura de
Lacalle.
Oscar Botinelli, director de Factum, consideró que con esos
números el FA obtendría mayoría parlamentaria, e incluso "hay
posibilidades de que el FA gane la elección en primera vuelta, pero
no es lo más probable".
Los últimos sondeos anticipan la posibilidad de un triunfo en
primera vuelta del ex guerrillero tupamaro lo que deja al Frente
Amplio (FA) rozando la mayoría parlamentaria, y si hubiera segunda
ronda el 29 de noviembre llegaría a ella con ventaja, según señala
radiofranceinternationale (RFI).
La consultora Factum hace una proyección (con el reparto de
indecisos) que otorga entre 48% y 50% a Mujica, entre 30% y 32% al
ex presidente Lacalle (1990-1995), entre 14% y 16% a Pedro
Bordaberry, del Partido Colorado (PC, centroderecha), al Partido
Independiente (PI, centroizquierda) de Pablo Mieres entre 3% y 4%, y
un 3% que se reparte entre Asamblea Popular (izquierda), los votos
en blanco y los anulados.