Desde 1992 cuando comenzó en Cuba el Programa Nacional de
Rehabilitación Cardiaca infantil hasta la fecha, han sido
rehabilitados más de tres mil 500 pacientes en el cardiocentro
William Soler, en La Habana.
En exclusivas a la AIN, el doctor y profesor auxiliar Francisco
Carballés, vicedirector docente de la institución, destacó los
logros de este programa, el cual ha contribuido a elevar la calidad
de vida de los menores en medio del criminal bloqueo de Estados
Unidos a la Isla por casi medio siglo.
El también máster en atención integral al niño y jefe del
referido programa, remarcó que esos infantes fueron operados del
corazón mediante circulación extracorpórea, y otros con cardiopatías
a quienes se les realizó reconstrucción anatómica y fisiológica.
Luego de instituido este programa, que sólo existe en Francia y
Cuba, en la Isla no hay deserción ni suspensión del año escolar,
porque los niños se incorporan inmediatamente a la escuela después
de la operación, precisó el doctor Carballés.
Los principales objetivos son lograr una calidad de vida buena en
el paciente para que se reinserte a la sociedad y buscar el
pronóstico por si necesitan reintervenciones, cateterismo
intervencionista o marcapasos, y además prevenir la cardiopatía
isquémica, recalcó.
Todo ello redunda en la prevención primaria de la cardiopatía
isquémica para evitar que esos niños operados del corazón padezcan
también de hipertensión arterial o cardiopatía isquémica cuando
lleguen a adultos, y de esta forma ser más útiles a la sociedad,
puntualizó.
El especialista precisó que en la Atención Primaria de Salud
existen servicios de rehabilitación cardíaca infantil a nivel de
comunidad, donde los menores hacen los ejercicios indicados por el
fisiatra del hospital.