Ametrallamiento aéreo y sedición militar

Algo más que agresiones aisladas

*Pedro Etcheverry Vázquez y Andrés Zaldívar Diéguez

Un día como hoy, 50 años atrás, tuvo lugar el ametrallamiento aéreo en ciudad de La Habana por el traidor Pedro Luis Díaz Lanz y el agente de la CIA Frank Sturgis. El suceso ocurrió pocas horas después del desenmascaramiento público del jefe del Regimiento Militar de Camagüey comandante Hubert Matos, quien encabezaba una sedición contrarrevolucionaria.

En horas de la tarde del 21 de octubre de 1959 un avión B-25 "Mitchell" matrícula No. 9876-C tripulado por Pedro Luis Díaz Lanz y Frank Sturgis, que había despegado del aeropuerto de Pompano Beach, a unas 35 millas de Miami, en la Florida, ametralló distintos lugares céntricos de la capital cubana, causando dos muertos y 45 heridos.

Mientras esto ocurría, otra aeronave lanzaba propaganda subversiva sobre diferentes puntos de la ciudad, y un grupo terrorista hacía estallar varias granadas en la céntrica esquina de la Calzada de Infanta y la Avenida de Carlos III.

El ataque aéreo a la capital, pretendía contribuir al caos interno y crear una situación de ingobernabilidad que facilitase los objetivos perseguidos con la actividad sediciosa de Hubert Matos.

Un documento desclasificado en el año 2005 confirma que en octubre de 1959 Rudy Gómez, segundo jefe de la División del Hemisferio Occidental, en la Dirección de Planes de la CIA, se encontraba en un viaje de inteligencia en Cuba, para asuntos relacionados con "los comunistas cubanos".

Pero el factor tiempo y las circunstancias históricas estaban de parte de la Revolución. El Gobierno cubano se fortalecía y el país perfeccionaba sus mecanismos de defensa. Las primeras medidas adoptadas en la noche del 20 de octubre para enfrentar la conspiración —cumpliendo indicaciones de Fidel— fueron desencadenadas por el capitán Jorge Enrique Mendoza, delegado del INRA en Camagüey, con el apoyo de Arnaldo Pernas, Orestes Valera y otros combatientes. Contaban con la Policía Nacional Revolucionaria y un batallón de las Fuerzas Tácticas de Combate de Oriente.

A la denuncia pública del intento sedicioso transmitida desde el amanecer del día 21 por todas las emisoras de radio de la ciudad, le sucedió el arribo del comandante Camilo Cienfuegos a la capital agramontina, quien procedió a la rápida detención del principal cabecilla.

Fidel, junto a Camilo, encabezó lo que los propios camagüeyanos han llamado la primera Marcha del Pueblo Combatiente en defensa de la Revolución, posibilitando que la conjura pudiera ser deshecha en cuestión de horas, y sin derramamiento de sangre.

*Investigadores del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado.

 

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