Fabio Grobart

Maestro de revolucionarios

Raquel Marrero Yanes

Ante la persecución policiaca que sufría en Polonia, y la posibilidad de ser condenado, llegó en 1924 a La Habana, como emigrado político, Abraham Grobart, su nombre legítimo, aunque en Cuba adoptó varios seudónimos: Yunger, Otto¼ Fabio. Con este último se le conoce en nuestro país.

La biografía de Fabio Grobart es un hermoso canto de exaltación al internacionalismo proletario y a la solidaridad humana. Al tocar suelo cubano, con solo 19 años de edad, nada conocía de la historia de nuestra tierra, y del español apenas "chapurreaba" unas palabras, lo que no fue limitante para abrazar la causa de los trabajadores.

Desde entonces, ocupó responsabilidades en las filas comunistas, hasta su fallecimiento el 21 de octubre de 1994, a los 89 años de edad. Para Fabio, el Partido fue hogar, escuela y trinchera. Tuvo el privilegio de vivir los avatares y la gloria del Primer Congreso de las Agrupaciones Comunistas de Cuba en 1925 y también del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, en 1975, en el que propuso al Comandante en Jefe Fidel Castro como Primer Secretario.

En 1965 formó parte del primer Comité Central del Partido Comunista de Cuba, y en 1973, fue nombrado Presidente del Instituto de Historia del Movimiento Comunista y de la Revolución Socialista de Cuba. Tres años más tarde era elegido diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Quienes compartieron con Fabio Grobart sentían por él admiración y respeto; Blas Roca lo llamaba "entrañable compañero" y Carlos Rafael Rodríguez "maestro de revolucionarios".

 

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