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Control Sanitario Internacional (CSI)
Fortalecer el escudo protector del CSI con
responsabilidad ciudadana
JOSÉ A. DE LA OSA
En un mundo globalizado, con un ir y venir constante de viajeros
por todo el planeta, los riesgos medioambientales, sociales y de la
salud pública que ello origina no resultan nada fácil detenerlos
ante las fronteras de cada país. Hay que tener en cuenta que en la
actualidad no se habla solo de enfermedades infecciosas
trasmisibles, sino de "eventos de salud pública de importancia
internacional".
El
CSI es responsable también del control epidemiológico de mercancías,
contenedores y medios de transportes internacionales que llegan al
país por aeropuertos y puertos. Foto: Otilio Rivero Delgado
La magnitud del problema se ilustra por la aparición de patógenos
nuevos que ocasionan dolencias de gran severidad como la actual
pandemia del virus A H1N1, y otros "viejos conocidos" como el Virus
de Inmunodeficiencia Humana (VIH) causante del sida, o el dengue
hemorrágico, el paludismo, la tuberculosis, el cólera y la fiebre
amarilla.
Partiendo de la realidad planetaria de que "tu problema es
también mi problema, porque el tuyo puede convertirse en un gran
problema para todos", la Organización Mundial de la Salud ha hecho
un llamado a la colaboración para el fortalecimiento de la
vigilancia y control sanitario internacional.
Doctor
Ángel Manuel Álvarez Valdés. Foto: Cao
El doctor Ángel Manuel Álvarez Valdés, especialista de segundo
grado en Epidemiología, es el jefe del Programa de Control Sanitario
Internacional, conocido como CSI, adscrito al Ministerio de
Salud Pública, con quien conversamos en Ciudad de La Habana.
¿De qué hablamos cuando nos referimos al CSI?
Es el programa responsabilizado con la reducción de los riesgos
de introducción y propagación de agentes biológicos causantes de
enfermedades, sobre todo aquellas que no existen en el país.
¿Es una práctica que realizan todos los países?
Sí, lo que no todos lo hacen con el mismo rigor.
¿Quiénes integran o se encargan de ese control sanitario?
Un equipo de especialistas representados en los diferentes
niveles del Sistema Nacional de Salud que trabaja de forma
coordinada con otros organismos e instituciones, atendiendo a que
esta labor de vigilancia epidemiológica a viajeros incluye acciones
en los puntos de entrada y salida de nuestras fronteras:
aeropuertos, puertos y marinas. Pero, en especial, el trabajo en las
áreas de salud y viviendas de los que arriban.
¿Qué vigila y controla específicamente el CSI dentro de sus
fronteras?
Debe garantizar que las personas que salen del país tengan
conocimientos en cuanto a los riesgos epidemiológicos a los que se
pueden exponer y cómo minimizarlos. Por ejemplo, que viajen con los
esquemas de vacunación completos y evaluados por una comisión
médica, primordialmente quienes han sido designados a trabajar,
estudiar o realicen viajes fuera de Cuba a países endémicos de males
erradicados en Cuba. El CSI es responsable también del control
epidemiológico de mercancías, contenedores y medios de transportes
internacionales que llegan al país por aeropuertos y puertos.
Sensores
de temperatura han sido instalados. Foto: Yander Zamora
¿Y fuera, cuando están en el exterior?
Sobre los estudiantes y colaboradores en general debe mantenerse
una vigilancia estricta de su estado de salud, con énfasis en las
enfermedades infecciosas, para evitar que sean portadores, al
regreso, de padecimientos que puedan comprometer la salud de la
población. Es lo que conocemos como el Control en la Fuente. Una vez
en suelo patrio son controlados nuevamente en los puntos de entrada
internacionales (aeropuertos, puertos y marinas) y se les garantiza
un seguimiento estricto durante 15 días en la búsqueda de
sintomatología vinculada con procesos infecciosos para establecer el
diagnóstico oportuno en su área de vivienda y trabajo.
¿Cuáles son los deberes fundamentales de colaboradores, becarios
y las instituciones y organismos que los representan?
Hay dos responsabilidades: la individual y la del organismo o
institución a la que pertenecen. Toda entidad debe velar celosamente
porque sus colaboradores y otros viajeros se encuentren en óptimo
estado de salud, y enviar al CSI de cada provincia —72 horas antes
como mínimo— los listados del personal que regresa y exigir su
presencia física en el policlínico. En lo individual es esencial el
cuidado con la propia salud durante la misión, la declaración de
cualquier sintomatología que pueda presentarse y solicitar el
chequeo médico obligatorio al arribar al país.
¿Cuáles consideraría las mayores fortalezas de nuestro CSI?
Disponer de un sistema de salud único, gratuito y accesible a
toda la población; tener un Estado comprometido con la salud del
pueblo; contar con escenarios intersectoriales y un personal
capacitado en estas tareas; el apoyo de organismos internacionales
como la OMS/OPS; el estricto control a nivel de los puntos de
entrada; nuestra colaboración médica en el exterior que posibilita
realizar el Control en la Fuente de viajeros.
¿Y en cuanto a sus debilidades?
El incumplimiento de los viajeros que regresan con las
regulaciones establecidas por el MINSAP para el CSI, como es no
acudir dentro de las primeras 72 horas al médico de asistencia;
indisciplinas en el control de estudiantes y colaboradores
procedentes de otros países que arriban a Cuba faltándoles el
chequeo de su estado de salud o no declarando el padecimiento de
alguna enfermedad; baja percepción de riesgo en la comunidad que
posibilita la proliferación de vectores; falta de responsabilidad
también de organismos en el control de sus viajeros y brechas aún
existentes en nuestro sistema de salud en las pesquisas activas de
los viajeros, todo lo cual es sancionable con multas por violación
de la legalidad al ser un trasmisor de epidemia.
¿Cómo colaborar con este escudo protector de nuestra salud?
Es imprescindible la responsabilidad ciudadana. A todas luces
resulta prácticamente imposible un riguroso control de las
enfermedades infecciosas sin la participación de todos. Algunos de
los brotes, fundamentalmente de dengue y conjuntivitis notificados
en el país, están relacionados directamente con viajeros que han
ocultado su verdadero estado de salud, lo que ha traído como
consecuencia la trasmisión local de esas enfermedades. |