.— Brasil denunció hoy
ante la OEA las técnicas de torturas aplicadas por los golpistas
hondureños contra su embajada en Tegucigalpa, donde se encuentra el
presidente constitucional Manuel Zelaya.
Al intervenir en una reunión extraordinaria del Consejo
Permanente de la OEA, el embajador brasileño ante el organismo
hemisférico, Ruy Casaes, demandó el fin inmediato de estas
prácticas, que atentan contra la dignidad humana.
Afirmó Casaes que la sede diplomática se encuentra rodeada por
fuerzas militares y policiales y por la noche los golpistas colocan
potentes lámparas y emiten diversos ruidos, incluso de animales,
para impedirles a las personas allí alojadas conciliar el sueño.
El caso más reciente ocurrió esta madrugada cuando se escuchó en
los alrededores de la legación un sonido potente de marchas
militares y una música llamada La Golondrina, un ave vinculada con
la muerte.
Sin dudas eso es tortura, dijo Casaes y afirmó que el régimen de
facto utiliza cada vez técnicas más sofisticadas.
Frente a la sede diplomática en la capital hondureña se han
colocado dos plataformas móviles, con guardias armados, que siguen
las 24 horas del día los movimientos en el inmueble.
Por otra parte, la entrega de los alimentos a las 40 personas
allí alojadas es limitada y debe ser revisada y olida por perros.
En una ocasión la comida estuvo tantas horas expuesta al sol que
ocasionó problemas estomacales generalizados porque los alimentos
llegaron en estado de descomposición, dijo Casaes.
A todo esto se suman los indicios inequívocos de bloqueadores de
celulares, el trato abusivo al personal que ingresa en la sede y la
demora en la retirada de la basura.
El embajador brasileño ante la OEA pidió la condena de la
comunidad internacional a estos actos de tortura y anunció la
posibilidad de recurrir a otras instancias para pedir castigo a los
responsables.