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Con una impresionante membresía superior a siete millones de
personas, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) se prepara
para un congreso extraordinario que definirá estrategias, preámbulo
de las elecciones parlamentarias de 2010.
Según las previsiones, el próximo 15 de noviembre, dos millones
352 mil 545 militantes organizados en 104 mil patrullas
(organizaciones de base) territoriales y 16 mil patrullas de
trabajadores ejercerán el sufragio para elegir a los delegados.
Por disposición de la dirección de la organización, sólo podrán
elegir delegados al I Congreso Extraordinario del PSUV aquellos
miembros del partido inscriptos en las patrullas, que hayan votado
en los pasados comicios.
En total se prevé instalar mil 483 centros de votación con cuatro
mil 500 mesas de votación automatizadas para la elección que
determinará la conformación del congreso, a realizarse del 21 de
noviembre hasta el 13 de diciembre.
El congreso servirá para delinear la proyección estratégica del
mayor partido de la historia del país, luego de una reorganización
de las bases de la organización, camino a unas elecciones
parlamentarias en 2010 consideradas cruciales.
El presidente de Venezuela y del PSUV, Hugo Chávez, adelantó que
el propósito es conseguir al menos dos tercios de la Asamblea
Nacional compuesta por 167 miembros, como garantía para seguir
profundizando los cambios de enfoque socialista.
La meta, que para muchos luce difícil pero no imposible, se
realizará en unas elecciones en el segundo semestre de 2010, sin
fecha específica todavía, pero en un ambiente más complicado que las
anteriores.
En la votación anterior, los aliados de Chávez coparon casi el
ciento por ciento de la Asamblea Nacional debido a la política de
abstención de la oposición, un error estratégico cometido en un
intento por descalificar el órgano legislativo.
De acuerdo con todos los indicios hasta hoy, los partidos
opositores se plantean ahora la participación y ya iniciaron
movimientos encaminados a tratar de conseguir alianzas que propicien
candidatos unitarios.
Aunque la creación de una alianza opositora perfecta parece muy
difícil, debido a las apetencias de grupos y personales, expertos
consultados por Prensa Latina no descartan que se consigan acuerdos
en alguna proporción.
El intento busca frenar el impulso de los cambios que encabeza
Chávez desde 1999 y en cuya proyección socialista el mandatario
atribuye un papel importante como garantía de continuidad al PSUV,
creado ante su llamado a unir las fuerzas de izquierda.
En el contexto político actual venezolano la existencia de un
partido de esa categoría, con una propuesta programática bien
definida, constituye un factor importante, ante la desorientación
opositora.
Luego de 10 años en la oposición, los partidos de la vieja y
nueva derecha de Venezuela ha sido incapaces de estructurar una
propuesta alternativa al llamado Socialismo del Siglo XXI de Chávez,
más allá de críticas a toda proposición oficial.
La negatividad opositora abarca censuras hasta programas como
Barrio Adentro, que brinda servicios médicos gratuitos a más de 15
millones de personas, o los programas de educación gratuita, también
de amplios beneficios populares.
Sin brújula y en medio de disputas internas por liderazgo, la
oposición es incapaz de enfrentar el carismático liderazgo de Chávez
que goza de más del 50 por ciento de popularidad, según las
encuestas más recientes.
En contra, como ha reconocido el propio presidente venezolano,
tiene la ineficiencia de algunas estructuras estatales, ante lo cual
Chávez lanzó su política de las tres R: revisión, rectificación y
reimpulso.
La proyección, que propició el reimpulso del emblemático programa
Barrio Adentro, indica una capacidad autocrítica, de la que adolece
la oposición, que insiste en una propuesta de capitalismo per se con
baja credibilidad en el país suramericano.