Grabaciones únicas de la diva Rita Montaner, la más universal de
las artistas cubanas fallecida a mediados del siglo pasado, son
preservadas hoy en la ciudad de Pinar del Río para su posterior
restauración.
Al menos dos de los siete discos originales o matrices fueron
grabados en una emisora de radio pero nunca se comercializaron,
aseguró a Prensa Latina la musicóloga Doris Céspedes.
Adquiridas aquí por el Centro de Información y Documentación
Argeliers León, agregó, las placas de acetato deberán ser
restauradas y digitalizadas para salvar las canciones interpretadas
por Montaner, quien paseó por los escenarios del mundo los ritmos de
su patria.
Existe un proyecto en el que participan especialistas del Museo
Nacional de la Música destinado a rescatar esas obras, en una de
ellas dirigió la orquesta acompañante el maestro Ignacio Jacinto
Villa, conocido como Bola de Nieve, precisó la experta.
Es una iniciativa, subrayó, que aspira a salvaguardar la valiosa
discografía y otras reliquias de la vedette, la cual participó como
protagonista en las primeras cintas cinematográficas de Cuba.
Las matrices integran una rica colección de objetos que
pertenecieron a Rita, quien junto a su exitosa carrera musical hizo
teatro y cine en México, Argentina, Francia y Estados Unidos.
Entre las piezas conservadas por la institución pinareña
sobresalen fotografías de la virtuosa cantante, trajes utilizados en
sus actuaciones, además de partituras dedicadas a la artista por el
compositor, pianista y director de orquesta Moisés Simons y por
otras celebridades de la cultura nacional.
Conservamos una estola de plata y el vestido que la atavió
durante las presentaciones de la emblemática zarzuela cubana Cecilia
Valdés, añadió.
Céspedes comentó que esos objetos pertenecieron antes a un
coleccionista privado y son ahora cuidadosamente preservados.
Rita creció entre las tradiciones musicales más clásicas y los
toques de tambores de las fiestas de origen africano en el municipio
habanero de Guanabacoa, su tierra natal.
En opinión de estudiosos, esa mezcla de influencias le permitió
cantar con excelencia lo culto y lo popular, dotes reverenciados con
el calificativo de La única.
Prominentes compositores concedieron a la estrella primicias de
sus partituras como El Manisero (Moisés Simons), Ay Mamá Inés
(Eliseo Grenet), El Cafetal (Ernesto Lecuona) y Ogguere (Gilberto S.
Valdés).