"A caracoles picantes, vino abundante", dice el refrán y muy bien
se aviene a este Premio Caracol, cuyo taller teórico acaba de
celebrarse en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC),
organización que auspicia el evento.
Las exposiciones, los temas abordados y el provechoso debate
concitado son evidencias fehacientes de que a pesar de lo logrado
mucho queda por hacer en cuanto a la realización artística
audiovisual.
Una serie bien escogida de temáticas referidas a la diversidad de
los medios, a los signos estético-culturales de hoy, a la crítica
cultural y realización audiovisual, y al modo de hacer televisión,
entre otros, ocupó los espacios de la sala Villena, y colmaron la
avidez de intelectuales que aportaron con sus propuestas.
Un marcado interés muestran realizadores y directores de
programas por propiciar un trabajo cada vez más permeado de valores
en los que se eviten tópicos y discursos vacíos, puesto que el
espectador, que es quien disfrutará el trabajo, es un ser estético y
como tal hay que concebirlo.
Particular hincapié se hizo en la importancia de crear el
producto artístico de manera que gustemos de nosotros mismos,
teniendo en cuenta que la originalidad y la ruptura de clichés mucho
engrandecerán la calidad de las nuevas propuestas.
"La esencia es mucho más que ponerse a la moda, yo no soy un
creador, yo incorporo todo lo que tiene que ver con mi tiempo",
apuntó Rudy Mora, director de la polémica serie recién finalizada
Diana. Aseguró, además, la necesidad de repensar la telenovela
puesto que existen otras maneras de hacerla que se aparten del
modelo tradicional que conocemos, que no es el único.
En acuerdo común se elevó la voz de los panelistas para expresar
el rechazo a lo estático y rutinario en la factura, y convinieron
que al repetir los discursos se mimetiza la obra y por tanto muere
su valor creativo. No se trata, según refirieron los especialistas,
de abandonar lo tradicional sino de verlo a partir de otras
coordenadas.
También se reconoció como una gran ventaja el poder contar con
cinco canales televisivos que permiten la competencia para
incentivar la creatividad y posibilitan que el público cuente con
opciones, lo que, como manifestó el vicepresidente del ICRT, Waldo
Ramírez, constituye calidad de vida.
Con fuerza se reclamó también el espacio a las televisoras
comunitarias y productoras de documentales de este tipo para que el
público se sienta participante y pueda verse reflejado en pantalla.
En aras de incorporarle más dinamismo a la televisión como medio
más extendido, se necesita el fogueo de lo espontáneo, de los
programas en vivo, cuyos espacios han dejado prácticamente de
ofrecerse.