Ecos del Caracol

MADELEINE SAUTIÉ RODRÍGUEZ

"A caracoles picantes, vino abundante", dice el refrán y muy bien se aviene a este Premio Caracol, cuyo taller teórico acaba de celebrarse en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), organización que auspicia el evento.

Las exposiciones, los temas abordados y el provechoso debate concitado son evidencias fehacientes de que a pesar de lo logrado mucho queda por hacer en cuanto a la realización artística audiovisual.

Una serie bien escogida de temáticas referidas a la diversidad de los medios, a los signos estético-culturales de hoy, a la crítica cultural y realización audiovisual, y al modo de hacer televisión, entre otros, ocupó los espacios de la sala Villena, y colmaron la avidez de intelectuales que aportaron con sus propuestas.

Un marcado interés muestran realizadores y directores de programas por propiciar un trabajo cada vez más permeado de valores en los que se eviten tópicos y discursos vacíos, puesto que el espectador, que es quien disfrutará el trabajo, es un ser estético y como tal hay que concebirlo.

Particular hincapié se hizo en la importancia de crear el producto artístico de manera que gustemos de nosotros mismos, teniendo en cuenta que la originalidad y la ruptura de clichés mucho engrandecerán la calidad de las nuevas propuestas.

"La esencia es mucho más que ponerse a la moda, yo no soy un creador, yo incorporo todo lo que tiene que ver con mi tiempo", apuntó Rudy Mora, director de la polémica serie recién finalizada Diana. Aseguró, además, la necesidad de repensar la telenovela puesto que existen otras maneras de hacerla que se aparten del modelo tradicional que conocemos, que no es el único.

En acuerdo común se elevó la voz de los panelistas para expresar el rechazo a lo estático y rutinario en la factura, y convinieron que al repetir los discursos se mimetiza la obra y por tanto muere su valor creativo. No se trata, según refirieron los especialistas, de abandonar lo tradicional sino de verlo a partir de otras coordenadas.

También se reconoció como una gran ventaja el poder contar con cinco canales televisivos que permiten la competencia para incentivar la creatividad y posibilitan que el público cuente con opciones, lo que, como manifestó el vicepresidente del ICRT, Waldo Ramírez, constituye calidad de vida.

Con fuerza se reclamó también el espacio a las televisoras comunitarias y productoras de documentales de este tipo para que el público se sienta participante y pueda verse reflejado en pantalla.

En aras de incorporarle más dinamismo a la televisión como medio más extendido, se necesita el fogueo de lo espontáneo, de los programas en vivo, cuyos espacios han dejado prácticamente de ofrecerse.

 

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