La Agricultura de Conservación (AC) se basa en el manejo
integrado del suelo, agua y todos los recursos agrícola, declaró hoy
Oneyda Hernández Lara, responsable del único proyecto sobre esa
técnica, que se ejecuta en Cuba.
La iniciativa la sufraga el Estado cubano con la cooperación de
la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación (FAO), y se desarrolla en la cuenca hidrográfica
Guantánamo-Guaso, una de las 10 prioritarias para el país.
Mediante formas específicas y continuadas de cultivo, esa
modalidad propicia que el suelo se regenere de forma rápida que su
degradación, precisó Hernández Lara, quien asiste al Taller Nacional
sobre AC, que hasta el jueves sesiona en esta ciudad.
Los principios de la también denominada agricultura de cero
labranza, se basa en la protección del suelo mediante una capa
vegetal que le proporciona humedad y materia orgánica, la no
remoción del terreno y la rotación de cultivos.
Para cumplir tales requisitos se precisa una maquinaria que ya
existe en Cuba y sobre la cual disertó hoy en el encuentro el
experto brasileño Augusto Guilherme de Araujo, invitado a esta cita
por la FAO.
Su exposición describió audiovisualmente el manejo de máquinas
sembradoras especializadas que depositan las semillas directamente
en un suelo no laborado y dejan como única impronta en el terreno un
agujero de escasa profundidad y dos centímetros de diámetro,
suficientes para acoger la simiente o el fertilizante.
En esta agricultura de nuevo tipo se emplea además
Rollo-Cuchillo, cuya función es macerar la cobertura vegetal o los
residuos de cosecha, cuya descomposición aporta nutrientes al suelo,
y ya se emplea en cooperativas y empresas del valle de Guantánamo.