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Vientos de cambio en la presa Jimaguayú
Miguel Febles Hernández
Por nuevos derroteros anda hoy la Presa Jimaguayú. Mejores
vientos soplan allí gracias a que, poco a poco, van cambiando las
condiciones de vida y de trabajo de sus pescadores.
La
brigada de bocana que dirige Oscar Mora Caballero es la más
productiva de la Presa Jimaguayú.
Amaury Socarrás Ramírez no ha conocido otro trabajo que la pesca
en aguas de la Presa Jimaguayú, el mayor embalse de la provincia de
Camagüey y fuente principal de captura de especies acuícolas, con un
peso decisivo de más del 40% del compromiso productivo del
territorio.
Tenía apenas 17 años, cuando en 1991 abordó por primera vez un
bote para iniciarse como pescador profesional y desde entonces su
vida ha estado ligada al arte de las redes y las nasas, hasta llegar
a ser hoy, por su experiencia y ejemplo personal, el jefe de uno de
los sistemas de captura con que cuenta la presa.
Es obvio, por tanto, que en más de tres lustros de arduas faenas
pesqueras, Amaury haya experimentado todo tipo de sensaciones: la
alegría inigualable de romper un récord productivo y la tristeza de
quedar en tierra ante un embalse a punto de colapsar por la intensa
sequía; la satisfacción de sentirse atendido y estimulado y la
impotencia lógica al ver prácticamente destruido el campamento por
los embates del huracán Ike¼
"Hoy soplan vientos de cambio en la presa —asegura el pescador,
tras arribar a puerto con su preciada carga—. Cuando los hombres
trabajan a gusto y nada entorpece su labor, los resultados enseguida
se ven. Mi brigada, que atiende cuatro bolsos y diez nasas, ya tiene
acumuladas en lo que va de año más de 220 toneladas de producción."
MEJORAN LAS CONDICIONES, CRECEN
LAS CAPTURAS
Tiene razón Amaury al afirmar que las cosas en la Presa Jimaguayú
se transforman. Entre otras mejorías, hoy tienen a su disposición
una planta de hielo nueva y para finales de octubre contarán con un
salón de procesamiento de la materia prima.
Se dice rápido, pero todo ello transformará por completo el
quehacer productivo, como lo corrobora Ricardo Miranda Quiroga, el
director de la importante zona de pesca:
"En los últimos meses nos hemos dedicado a reparar los albergues,
el comedor y las áreas de descanso de los trabajadores, unido a la
recuperación gradual de las artes de pesca y los medios navales,
aunque en este caso la situación se mantiene tensa por la falta de
insumos imprescindibles, como la resina."
En
las zonas bajas de la presa se emplean nasas para la captura de
clarias.
La fábrica de hielo ofrece una tranquilidad absoluta, toda vez
que ya no es necesario traer el producto desde la ciudad de
Camagüey, a más de 30 kilómetros de distancia, genera ahorro de
combustible, reduce los "baches" en la actividad pesquera y
garantiza la calidad de la materia prima.
Para completar las buenas nuevas, ya está en fase de ejecución un
salón que se destinará al beneficio del pescado —se le extraerá la
cabeza y las vísceras—, lo que elevará los rendimientos y
repercutirá en un mejor aprovechamiento de los envases, del hielo y
del transporte.
Estimulados por los cambios que, para bien, se operan en la Presa
Jimaguayú, los 97 pescadores del embalse multiplican los ritmos de
captura, al punto de restarles apenas 230 toneladas para cumplir el
plan del año, que esperan coronar a finales de este mes, y estar en
condiciones entonces de rebasar las 1 300 toneladas, una cifra que
alcanzan no muchas provincias en el país.
LA EXPERIENCIA A DISPOSICIÓN DE
TODOS
Precisamente a finales del mes de octubre tendrá lugar en la
presa camagüeyana un taller nacional sobre cultivo extensivo en la
acuicultura, que permitirá mostrar la experiencia local en el manejo
integral del embalse, en la concepción de una adecuada estrategia
pesquera y en el empleo combinado de diferentes artes de pesca.
Atrás quedaron los años de los llamados "bastiones", en que se
concentraban en el lugar cientos de pescadores de toda la provincia
quienes, no obstante los evidentes propósitos productivos,
provocaban una sobreexplotación del embalse, que rompía el
equilibrio lógico del crecimiento de la masa.
Hoy, sin embargo, la presa no sobrepasa los cien trabajadores,
pero tiene toda la estructura de pesca necesaria: desde redes, nasas
y bolsones del sistema chino hasta las llamadas "bocanas", una
especie de chinchorro para la captura en las profundidades, mucho
más rápido, productivo y duradero que otras artes.
"Esa combinación —comenta Miranda— no existe en otras partes del
país. Aquí, si falla un sistema, siempre otro suple el posible
déficit, por lo que la productividad se mantiene alta. En
septiembre, a modo de ejemplo, aquí se capturaron más de seis
toneladas diarias de pescado."
PESCACAM A LA VANGUARDIA
La Empresa Pesquera de Camagüey, conocida como PESCACAM, ocupa
hoy el primer lugar entre las entidades de su tipo a instancia
nacional, fruto no solo de los aportes del colectivo de la Presa
Jimaguayú sino de sus otras cinco unidades empresariales de base,
encargadas de producir, capturar e industrializar especies de la
acuicultura para su comercialización.
A estas alturas, el plan del año está con la mira puesta en las 5
000 toneladas de pescado, una cifra que acercaría a la provincia a
sus niveles históricos de producción.
Con más de veinte años de experiencia en el sector y cinco como
director general de la Empresa, Ernesto Veloz Atencio tiene
argumentos para ratificar que la recuperación pesquera del
territorio comienza a hacerse realidad:
"Lo digo, porque además de las capturas tradicionales en las
presas, se consolida el programa de cultivo intensivo de tilapias y
clarias. Ya en noviembre quedarán ‘sembradas’ de alevines más de 800
jaulas y otros estanques, que constituirán la cosecha del 2010 en
que deben triplicarse las producciones actuales."
Ello permitirá incrementar los niveles de comercialización, lejos
aún de satisfacer las necesidades de los diferentes destinos, aunque
constituye ya una señal positiva el hecho de que hoy más del 95% de
la materia prima se industrializa y sale al mercado en forma de
croquetas, filetes, picadillo o hamburguesas.
A ese valor agregado se une una buena dosis de empeño,
perseverancia y consagración de los acuicultores camagüeyanos,
quienes han sabido sobreponerse a múltiples obstáculos y desafíos,
para colocar a la provincia a la vanguardia del país en una esfera
que resulta vital por su influencia en la alimentación del pueblo.
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