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La oposición liberal en Nicaragua perdió terreno con la decisión de
la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de validar el derecho soberano
del pueblo a elegir y reelegir a sus dirigentes, estiman hoy
analistas locales.
En opinión del magistrado Rafael Solís, con el fallo el
presidente Daniel Ortega y los 105 alcaldes sandinistas que
recurrieron a la justicia para levantar las prohibiciones impuestas
por las reformas constitucionales de 1995, pueden optar por la
reelección.
En su dictamen los magistrados aclararon que esto solamente es
válido para los ciudadanos demandantes, por lo que sólo se aplica en
los casos establecidos en la resolución de la Corte, es decir a
quienes recurrieron de amparo.
En esencia, los alcaldes liberales y de otras agrupaciones que no
recurrieron ante la ley, hasta tanto no lo hagan y logren un fallo
favorable, no podrán aspirar en las elecciones de 2011 a seguir en
su puesto.
Según opinó Fidel Moreno, secretario general de la Alcaldía de
Managua, el pueblo es soberano y decide quien lo gobierna. El pueblo
decidirá quien debe continuar. Nadie más puede tener la última
palabra, sentenció.
Por su parte, Omar Cabeza, Procurador de Derechos Humanos de
Nicaragua, al abordar el fallo de la Corte, refrendado por el
Consejo Supremo Electoral (CSE), dijo que esto se hizo ya en
Colombia y en Costa Rica, y nadie protestó ni recurrió a amenazas.
Mientras las cosas se hagan legales celebro que Nicaragua haya
entrado a la modernidad, precisó.
Para Gustavo Porras, dirigente sindical y parlamentario
sandinista, la Corte reafirmó que todos los nicas son iguales antes
la ley y su derecho a decidir sobre quien dirige los destinos de la
nación.
Al respecto, las nueve naciones miembros de la Alianza
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) manifestaron
su respaldo total e irrestricto a las instituciones democráticas
nicaragüenses.
La medida legal tomó por sorpresa a los que adversan al gobierno
del presidente Ortega, los cuales buscan hoy resquicios para
contrarrestar lo que ya es considerado como una victoria popular
estratégica.
Mientras, las fuerzas liberales pese a estridentes protestas no
terminan por aunar intereses y son cada día más los que aspiran a
ser candidatos en las elecciones de 2011, entre ellos el diputado
Eduardo Montealegre y el ex presidente Arnoldo Alemán, aunque sin
presentar mejores alternativas para los votantes.