.— El gobierno de facto de
Honduras acordó reducir en un 60 por ciento sus gastos, aunque el
drástico recorte excluyó a las fuerzas armadas y algunos programas
especiales de educación y salud.
Informes de prensa indican hoy que la decisión fue aprobada
anoche en un decreto ejecutivo por el jefe del régimen, Roberto
Micheletti, aunque no entran en detalles sobre las razones de la
decisión.
Informes independientes coinciden en que la economía nacional se
desplomo debido a la grave crisis desatada por el golpe militar que
el pasado 28 de junio derrocó al presidente, Manuel Zelaya.
Los organismos financieros y la comunidad internacional
congelaron la entrega de fondos a Honduras tras la ruptura del orden
constitucional por los militares.
El ministro de Comercio e Industrias de la administración Zelaya,
Fredis Cerrato, explicó recientemente a Prensa Latina que la
cooperación externa constituye entre el 30 y 35 por ciento del
presupuesto del país.
Las donaciones y otras formas de ayuda también fueron suspendidas
tras la asonada castrense, de acuerdo con Cerrato.
Fuentes del Frente Nacional contra el golpe de Estado sostienen
que Micheletti está destinando el grueso de los fondos públicos para
sostener el vasto despliegue de las fuerzas armadas para reprimir la
resistencia popular.