.—
Autoridades judiciales informaron hoy del arresto de tres presuntos
implicados en el atentado terrorista que causó 41 muertos en el
sureste de Irán, cuyo gobierno sostiene las denuncias de complicidad
de potencias occidentales.
Mohammad Marzieh, fiscal de los tribunales populares de Zahedan,
capital de la provincia de Sistán-Baluchestán, donde ocurrió el
ataque suicida, señaló que los cuerpos de seguridad identificaron a
todos los elementos sindicados de estar detrás de la acción del
pasado domingo. El terrorista es un nacional iraní, indicó Marzieh,
aunque declinó revelar su identidad.
Agregó que nadie ha sido detenido aún por acompañar o ayudar al
atacante que hizo estallar su chaleco con explosivos en una reunión
de jefes tribales sunnitas y chiitas con comandantes y miembros del
Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI).
Informaciones difundidas hoy por la agencia Fars News refieren
que 15 de los 41 muertos por el atentado eran miembros del CGRI,
incluidos el segundo comandante de las fuerzas de tierra de ese
cuerpo de élite, brigadier general Nour Ali Shoushtari, y otros seis
altos oficiales.
Por otro lado, la fuente judicial iraní precisó que los tres
detenidos fueron capturados en una de las ciudades de Sistán-Baluchestán,
pero omitió confirmar si se trató de Sarbaz, urbe de la región de
Pishin fronteriza con Paquistán.
Marzieh añadió que continúan las pesquisas sobre el ataque que
también dejó 28 heridos y fue reivindicado por el grupo Jundulah,
cuyas bases se localizan en el lado paquistaní de la frontera común.
Entretanto, el jefe de la policía de Irán, brigadier general
Ismail Ahmadi Moqaddam, reiteró la acusación contra las agencias de
inteligencia de ciertas potencias occidentales por su apoyo a
Jundulah (Soldados de Dios) para desestabilizar a la nación persa.
Muchos de los sucesos en Sistán-Balouchestán tienen orígenes
foráneos y podemos fácilmente ver el respaldo de los servicios de
inteligencia occidentales (para los terroristas), puntualizó Ahmadi.