.— El secretario general de la
Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Anders Fogh
Rasmussen, mostró hoy cautela ante una decisión definitiva sobre el
envío de más tropas a Afganistán en auxilio de Estados Unidos, que
reclama refuerzo militar.
Consciente de las divergencias que suscita el tema al interior de
la OTAN y de la reticencia pública de algunos aliados, Rasmussen
estimó pertinente un análisis de la complicada situación en el país
centroasiático durante la cumbre extraordinaria que tendrá lugar el
próximo jueves en Bratislava.
Aunque partidario desde un inicio de apoyar el pedido del jefe de
las operaciones de la coalición extranjera en Afganistán, general
Stanley McChrystal, el diplomático danés descartó pasos concretos en
cuanto a definir una cifra exacta de soldados europeos para engrosar
un contingente adicional de unos 40 mil efectivos, según cálculos
del Pentágono.
Dijo estar confiado, sin embargo, que en Bratislava la alianza
delineará una estrategia para permanecer en Afganistán, un punto que
está por ver luego de las declaraciones del presidente francés,
Nicolás Sarkozy.
Según Sarkozy, Francia no enviará fuerzas adicionales a esa
nación, ocupada por Estados Unidos y la OTAN desde octubre de 2008
sin éxito alguno.
En su opinión, hacen falta más soldados afganos que serán más
eficaces para ganar esta guerra porque es su país, subrayó el
mandatario, partidario de quedarse allí sólo si es para ganar.
A estas declaraciones se sumaron las del ministro de Defensa de
Austria, Norbert Darabos, quien aseguró ayer que su país no tiene
ninguna intención de mandar más hombres.
Nada cambiará para la operación austriaca en Afganistán y puedo
decir que no enviaremos más tropas, afirmó Darabos en rueda de
prensa.
Ningún aliado se pronunció a favor de la nueva estrategia de
Estados Unidos para Afganistán, durante la reunión de titulares de
Defensa de la Unión Europea, celebrada a finales de septiembre, pese
a que Rasmussen dio su compromiso al presidente Barack Obama.
La OTAN tiene desplazados más de 67 mil uniformados en
Afganistán, pero son Gran Bretaña y Alemania las de mayor número,
después de Estados Unidos, con nueve mil y cuatro mil 500 efectivos,
respectivamente.
De momento, el primer ministro británico, Gordon Brown, anunció
que enviaría unos 500 uniformados adicionales si otros miembros del
bloque incrementan sus contingentes.