.— El gobierno de facto en
Honduras suprimió el estado de sitio, pero mantiene hoy otro decreto
contra las libertades de expresión y de emisión de pensamiento, en
perjuicio de la sociedad civil.
Simultáneamente a la derogación de la primera medida, el
Ejecutivo golpista emitió el acuerdo 124-2009 a fin de actuar contra
los medios de prensa en el país, sobre la base, indica el texto, de
proteger la seguridad nacional en función de los grandes intereses
de la patria.
El diario local Tiempo comenta este martes que el objetivo del
documento es mantener amordazada la libertad de emisión del
pensamiento, en total violación del artículo 74 de la Constitución
de la República, a la que el régimen militar de facto dice rendirle
absoluta pleitesía.
Esa prerrogativa, refrendada por la Carta Magna, continúa
pendiendo de un hilo por romperse en cualquier momento que el poder
militar desee, en base a criterio propio y de particular
interpretación sobre cómo proteger la seguridad nacional en función
de los grandes intereses de la patria, alerta el rotativo.
Según la decisión de los golpistas, los encargados de administrar
y aplicar el mencionado acuerdo ejecutivo son los órganos de defensa
y seguridad y demás entes del Estado, con la ejecución a cargo de la
Comisión Nacional de Telecomunicaciones, también bajo férreo control
militar, advierte Tiempo.
La normativa, precisa el periódico, viola la Ley de leyes de esta
nación centroamericana, pues los materiales, las frecuencias, los
equipos y enseres utilizados para la emisión del pensamiento no
deben ser objeto de controles oficiales y particulares ni siquiera
por orden judicial.
El modelo de seguridad nacional impuesto por el régimen de facto
garantiza la inseguridad jurídica de los hondureños, tanto en lo
concerniente a la libertad de emisión del pensamiento como a la
tenencia y uso de los medios de producción informativa (materiales,
frecuencias, equipos y enseres de la prensa, la radio y la
televisión), explica Tiempo.
Mientras tanto, el diálogo para encontrar una salida pacífica a
la crisis nacional permanece estancado por las maniobras
obstruccionistas del gabinete golpista que encabeza Roberto
Micheletti, indicaron este lunes representantes del presidente
constitucional, Manuel Zelaya.
Una declaración emitida por los negociadores argumenta que
Micheletti sigue empeñado en utilizar el diálogo como un simple
mecanismo de distracción política y calculada demora para ganar
tiempo y prolongar su ilegal y arbitraria permanencia en el
ejercicio del gobierno.