Temas beisboleros

Menor zona de strike, mayor demora de los juegos

SIGFREDO BARROS
sigfredo.bs@granma.cip.cu

El tema salió a relucir durante la recién celebrada reunión de la prensa especializada con la Dirección Nacional de Béisbol. No es nada nuevo, mas bien recurrente, pues en diversas oportunidades ha sido tocado, con mayor o menor profundidad: la demora de los juegos y su íntima relación con la zona de strike.

Foto: Ricardo López HeviaEl eterno enfrentamiento pitcher-bateador está regido por la zona de strike.

Si algo demora un partido de béisbol, en cualquier parte del mundo, es la base por bolas. Un mínimo de cuatro lanzamientos —a veces el doble, entre strikes y fouls—, el bateador que suelta el bate, se desprende de toda la parafernalia acompañante (rodillera, codera) y en la mayoría de los casos va lentamente hacia la primera almohadilla. Segundos que se convierten en minutos cuando aparece el descontrol y las transferencias llueven.

Antes de continuar, me veo obligado a ofrecerles una definición de la zona de strike. La oficial dice lo siguiente: es aquella área sobre el home cuyo límite superior es la línea media entre los hombros y el límite inferior la parte de debajo de las rodillas. La zona de strike será determinada desde la posición de batear en el momento que el bateador está preparado para tirarle a una bola lanzada.

A simple vista aquí hay un problema, por cuanto si se toma como referencia la posición del bateador, la zona está en dependencia de la forma adoptada por este en el cajón, además de que todos los bateadores no tienen la misma estatura. Pero en cuanto al ancho de la zona, alcanza 17 pulgadas de un lado a otro, las llamadas "esquinas", pocas veces cantadas en nuestro béisbol. Y una pulgada, o menos, puede ser la diferencia entre un ponche y una base.

No soy dado a las generalizaciones y, por tanto, no puedo afirmar que TODOS nuestros árbitros tienen una zona de strike muy estrecha. Pero sí muchos de ellos. Y esto perjudica grandemente a los lanzadores, ya maltratados por la bola viva y otro sinnúmero de factores que les complican sobremanera su trabajo en el montículo. "Cerrar" la zona solo acarrea dificultades y pérdida de tiempo.

Pero también perjudica a nuestros bateadores quienes, acostumbrados a una zona estrecha que no tiene en cuenta las esquinas, esperan lanzamiento tras lanzamiento, en conteos favorables y a pesar de tener altas responsabilidades ofensivas: un tercer, cuarto o quinto bate "negociando" una base por bolas no es compatible con un béisbol de alto nivel.

A esto le podemos sumar las protestas, del monticulista porque no le han cantado un lanzamiento muy parecido a un strike, o del bateador que se siente perjudicado porque lo que él creía bola no lo era, a juicio del árbitro de home. Quizás nuestra Serie Nacional sea el evento de mayor cantidad de protestas en todo el firmamento beisbolero.

¿Qué hacer? Unificar criterios. Árbitros de calidad tenemos, unos con más experiencia, otros con menos. Observar videos de otras ligas —de Estados Unidos, México, Venezuela, R. Dominicana, por citar solo algunos países—, reunir a los oficiales que imparten justicia en nuestros campeonatos, de todas las categorías y discutir hasta llegar a conclusiones. Se impone este trabajo de reunificación de criterios. Para ganar en tiempo y hacer nuestro béisbol más atractivo.

 

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