Mi llegada tardía —seis minutos pasada la hora pactada— contrastó
con la puntualidad de este chofer de la Empresa de Ómnibus
Nacionales ASTRO. "Estuvo por aquí, pero se fue. Búsquelo por allá
abajo, al lado de su guagua", comentó la secretaria de Lino
Esquijarosa Sánchez, jefe de la Terminal avileña. Y allá mismo lo
encontré.
¿Será tan estricto en el cumplimiento del horario? ¿Siempre
llegará a tiempo a su destino? Las interrogantes promovieron el
diálogo con el mejor chofer de la entidad, un hombre que lleva 37
años en el oficio, sin accidentes de tránsito, sin que le hayan
puesto una multa, o recibido un reporte de los inspectores.
"¿Lo del cumplimiento del horario? Siempre llego a la hora
señalada. Eso uno lo logra con exigencia y disciplina. Si le digo
algo, pudiera no creerme: En casi cuatro décadas detrás del timón,
jamás me he roto en la carretera. La clave está en el mantenimiento
y cuidado del equipo, en las revisiones periódicas antes de cada
salida."
Y habla con humildad, sin una pizca de alarde, sin un adjetivo
que denuncie algún hálito jactancioso: "La honestidad toma forma en
la cuna, en la educación que recibimos desde niños, y en la actitud
consecuente ante la vida. Cuando era pequeño y me regalaban algo en
la escuela, tenía que regresar a ella con mi padre. Él comprobaba si
era verdad. Así nos criaron a los tres hermanos. Éramos pobres, pero
dignos y revolucionarios.
"Incluso, Eugenio, el mayor, es uno de los cuatro avileños que
asesinaron en la Huelga del 9 de Abril, en la planta de Vicente,
junto a Esteban López Haynée, José Ascanio Pérez y Raúl Martínez."
Pedro Conte, como todos lo conocen, tiene fama por su
caballerosidad y constancia en el trabajo. Los 64 años de edad no
han podido mellar su espíritu: "Cuando llego de viaje, me cambio de
ropa y ayudo a lavar mi ómnibus. En el taller hago igual. Nadie como
su chofer conoce las dolencias del equipo".
Y la conversación gira hacia los accidentes: "Vaya casualidad,
estamos en la Jornada del Tránsito. La mayoría ocurren por fallos
humanos, por violaciones. Pienso que se ha perdido la cortesía en la
vía. Cada quien quiere imponer su ley. Por las noches abundan los
que no te cambian la luz. Cuando eso sucede, tengo la costumbre de
poner la luz corta y disminuir la velocidad. Si es necesario,
detengo el vehículo.
Algunos dicen que ese actuar denota falta de profesionalidad. Yo
digo que es precaución. Uno lleva muchos viajeros, incluidos niños,
a los que debe cuidar más que a la familia que quedó en la casa".
Y es cuando habla de razones que cumple como un sacerdocio:
"Descanso lo necesario antes de salir de viaje. Jamás ando a exceso
de velocidad y manejo con diez sentidos: los cinco míos y otros
tantos del que viene; mantengo el acondicionador de aire entre los
20 y los 24 grados para ahorrar, y la presión adecuada en los
neumáticos".
Siempre es más precavido cuando en horas de la madrugada se
acerca a los poblados, sobre todo, en las zonas lecheras, debido al
tránsito de bicicletas y carretones oscuros.
Pedro Conte cierra los ojos y es capaz de fotografiar en su mente
cada una de las vías de Cuba. Por eso asegura que prefiere conducir
en la Carretera Central y no por la Autopista Nacional, y que la
ruta que más le gusta es la de Ciego de Ávila a Niquero, en la
provincia de Granma: "En los primeros años del triunfo de la
Revolución trabajé en la Forestal, en Belic, cerca del lugar por
donde desembarcó el yate que trajo la libertad. Allá cuidaba un
aserrío y tengo muchos conocidos.
"Cuando llego, descanso en casa de las amistades. Ya no cubro ese
trayecto. Ahora trabajo en línea de fletes y, desde hace 12 años, en
la temporada beisbolera, ando con los Tigres avileños."
Se enorgullece de haber cumplido importantes misiones como
trasladar delegaciones del territorio a los congresos del Partido,
de Pioneros, de la FMC; y de llevar a la capital a los diputados de
la provincia a la Asamblea Nacional del Poder Popular.
También lo enaltece expresar que en septiembre pasado cerró con
un índice de consumo de combustible de 3,52 kilómetros por litro; y
que en una ocasión recorrió 240 000 kilómetros sin necesidad de
cambiar los neumáticos, y una batería le duró 48 meses, todos,
indicadores muy eficientes.
Así que ya sabe, cuando usted vea o monte el ómnibus Yutong
número 3350, ahí va, cargado de humildad, Pedro Conte Ramos, uno de
los buenos choferes del país, un astro del volante.