45 años de renuncia a la Medicina privada

El día que confluyeron Revolución y añoranza

Anneris Ivette Leyva

Muchos de ellos venían intuyendo el deseo colectivo. Eran los primeros médicos graduados por la Revolución y los últimos que matricularon en la Facultad de Medicina, antes de que la intensidad de las luchas estudiantiles contra Batista los obligara a abandonar las aulas.

Foto: Otmaro RodríguezDoctor Manuel Jacas.

Conocer los preceptos de Hipócrates les había reforzado el sentimiento que ya surgía espontáneo: no supeditar a condiciones de religión, nacionalidad, raza, partido o clase, la posibilidad de salvar una vida. La Revolución, de pronto, les desbrozó el camino para materializar el sueño, y a partir de entonces —hace ya 45 años—, ningún médico del sistema de Salud cubano ejerció como privado.

Entregarle el alma al cuerpo

No era punible que en la excluyente Cuba de la década de los cincuenta, a los jóvenes deslumbrados con el oficio de Carlos J. Finlay también les resultaran atrayentes las ventajas económicas derivadas del ejercicio de la Medicina.

Sin embargo, según el doctor Manuel Jacas, director del Banco de Tejidos del Hospital Ortopédico Frank País, la lectura de textos de raigambre humanista como la novela Cuerpos y almas, del francés Maxence van der Meersch, y la rebelión interna contra las injusticias sociales tangibles a diario, comenzaba a despejar en algunos futuros galenos la necesidad de servir con igual entrega a quien pudiera pagar y a quien no.

Casi una década tardó su generación para graduarse. Iniciados en las aulas de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana en 1955, no pudieron llevar sus diplomas a casa hasta 1964, pues apenas un año después de matricular, a raíz de los sucesos del 27 de noviembre, la casa de altos estudios de la Colina clausuró sus puertas.

El simbolismo de aquel acto de graduación, efectuado en el teatro de la Central de Trabajadores de Cuba el 10 de septiembre, mereció una intervención especial del compañero Fidel, entonces Primer Ministro del Gobierno Revolucionario:

"Antes una graduación significaba mucho para el estudiante, para el graduado, para sus familiares, y podía significar mucho o podía significar nada para el pueblo. En las condiciones en que se formaba la juventud en otros tiempos, no por culpa de ellos pero sí en virtud de las condiciones que rodeaban su vida, otros eran tal vez los sentimientos, las aspiraciones, los pensamientos, se vinculaba todo su esfuerzo hacia un futuro estrictamente personal. Y hoy todo ese esfuerzo se vincula hacia un futuro de la nación, del pueblo."

Como integrante de aquel grupo de 250 galenos, el doctor Jacas recuerda la aclamación general cuando Alberto Céspedes, uno de sus compañeros, leyó el texto donde se anunciaba la renuncia al ejercicio privado de la Medicina.

En el aniversario 45 de tan sensible acontecimiento este eminente cirujano cardiovascular, con grados de Capitán de Milicia por sus acciones de liberación en Santiago de Cuba, siente orgullo de aquella promoción de doctores acogidos al principio socialista de salud para todos.

 

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