.— Representantes del
gobierno constitucional en Honduras y del régimen golpista prevén
que hoy llegarán a acuerdos para resolver la crisis política
nacional, pero sectores populares dudan de la voluntad de estos
últimos.
En las próximas horas pudiera concretarse un pacto que incluya la
restitución del presidente, Manuel Zelaya, pero analistas locales
advierten la posibilidad de nuevas maniobras dilatorias mediante el
procedimiento que se adopte para el retorno del mandatario, víctima
de una asonada castrense el 28 junio último.
Según refiere el diario Tiempo, el proceso para el retorno del
dignatario podría producirse mediante la intervención de la Corte
Suprema de Justicia o por el Congreso Nacional, que es teóricamente
el poder delegado del pueblo y el que, para más señas, perpetró el
derrocamiento del presidente de la República.
Mientras tanto, el gobernante de facto, Roberto Micheletti,
también insiste en que la restitución constitucional e institucional
debe hacerse en diciembre próximo, después de las elecciones
generales, algo absurdo por cuanto sería una mascarada para intentar
la legitimación de un escandaloso fraude electoral, indica el medio
de prensa.
El Frente Nacional contra el Golpe de Estado reiteró que para ese
movimiento social ningún acuerdo tendrá validez si omite la
restitución inmediata de Zelaya, cuyo mandato debe concluir el 27 de
enero de 2010.
Las organizaciones y sectores agrupados en la Resistencia
consideran que se están fraguando nuevas tácticas dilatorias,
encaminadas a que la restitución del presidente Zelaya dependa de la
decisión de otras entidades estatales como el Congreso Nacional o la
Corte Suprema de Justicia, según expresó el más reciente comunicado
difundido por el Frente.
Bajo el título de Burla burlando, el periódico Tiempo subraya
este viernes que el régimen de facto lleva más de 100 días empleando
el diálogo como un mecanismo dilatorio para mantenerse en el poder.
Con esa táctica, indica el análisis, tratan de llegar al 27 de
enero de 2010 sin entregar el mando a las autoridades supremas del
país reconocidas como legítimas por el pueblo hondureño y la
comunidad internacional.
La última etapa de las conversaciones, iniciada hace días,
presenta hasta ahora un resultado incierto y con olor a trampa,
aunque negociadores por ambas partes aseguran haber llegado a
consenso en la mayoría de los puntos y casi a la conclusión total
del acuerdo, enjuicia el rotativo.