Con Basilia Papastamatíu, Premio de la Crítica Literaria

Nada más estimulante que el diálogo con las nuevas generaciones de autores

LEYLA LEYVA

La poeta Basilia Papastamatíu recibió recientemente uno de los nueve galardones que concedió el jurado de los Premios de la Crítica Literaria 2008 por el poemario Cuando ya el paisaje es otro, editado por Unión.

Basilia junto al poeta César López.

Autora de otros libros de poesía: El pensamiento común (1966), ¿Qué sueños los envuelven? (1984), Paisaje habitual (1986), Allí donde (1996), Dónde estábamos entonces (1998) y Espectáculo privado (2003), Basilia es editora y periodista, además de conocida anfitriona del Café Aire de luz.

Su libro premiado, un cuaderno de setenta y siete páginas y versos cortos, consigue estructurar un trabado discurso sobre el ser y su tiempo. Su mayor logro: la congruencia entre escritura y reflexión.

¿Supone Cuando ya el paisaje es otro cierto cambio en relación con tu obra anterior?

"Creo que no demasiado, al menos desde el punto de vista formal. Lo que sí veo es que, de todos mis textos anteriores, es el que más se ha comunicado con un mayor número de personas, y de las más diversas. Esto me ha sorprendido mucho porque reconozco que mi poesía no es de fácil lectura."

Siempre tus poemarios tienden a ser breves, pero captan un universo en el que nada parece sobrar...

"Es cierto que mis libros son breves, porque se desarrollan por lo general en forma de ciclos o series que me "reclaman" ponerles fin; es como si se fuera ensamblando y configurando un cuerpo de formas significantes, cuyo principio y final parecerían independientes de mi propia voluntad, como si la escritura misma, autónomamente, decidiera. De tal manera que, aunque quisiera, a ese pequeño universo de palabras creado no podría quitarle nada, ni extenderlo o inflarlo. Por eso cuando algún editor me pide que trate de agregar poemas a un libro para que tenga mayor volumen, me coloca ante un problema para mí imposible de resolver."

A muchos cuesta aceptarte, incluso en las antologías, como parte del cuerpo de poetas cubanos, dada tu doble condición de argentina y cubana. ¿Crees que ese supuesto se deba más a ello que a tu modo de hacer la poesía?

"Pienso que se debe un poco a las dos cosas. Como ya te dije, mi poesía no es fácilmente asimilable por lectores ni por realizadores de antologías no acostumbrados a un lenguaje de ruptura, a versos que no se someten a cánones ni a concepciones formales ya establecidas, ya tradicionales y consagradas; por lo que sienten natural desconfianza ante una escritura que quiere ser diferente. Por otro lado, puede también que haya todavía algunos a quienes les cueste verme, después de vivir en Cuba desde hace ya cuarenta años, como parte legítima de la cultura literaria de la Isla. También hay en nuestro continente, por algún equivocado sentimiento chovinista, quienes no entienden aún que los latinoamericanos somos un solo pueblo."

En lo personal, ¿qué te ha reportado Aire de luz, ese espacio de lectura y confrontación de la poesía que se hace hoy en el país?

"Sentirme viva y activa, es decir, no envejecer también por dentro, mentalmente. Además, no hay nada más estimulante y enriquecedor para los escritores "maduros" que el diálogo con las más nuevas generaciones de autores. De ellos también podemos aprender mucho."

Y el premio, ¿cómo lo has recibido?

"Con una satisfacción enorme, como es natural. Aunque te confieso que, muy secretamente en mi interior de alguna manera lo esperaba, dada la tan amplia aprobación que alcanzó Cuando ya el paisaje es otro entre quienes ya lo leyeron, lo que, como ya te dije, me asombró porque mi escritura poética, hasta ahora, no parecía ser demasiado comunicativa."

 

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