Los policlínicos y hospitales de Santiago de Cuba están aptos
para el diagnóstico y tratamiento de los pacientes con sospechas de
influenza tipo A H1N1.
Alexis Bostic, Jefe del Departamento de Hospitales en la
Dirección provincial de Salud Pública, declaró a la AIN que la
intención es poner en total disposición la red asistencial para
enfrentar uno de los más complejos problemas de enfermedad que azota
actualmente al mundo.
Explicó que las estrategias para enfrentar la epidemia convocó
primeramente a todo el sistema de salud en la atención primaria y
secundaria, donde se realizó una ardua labor en la capacitación de
médicos y enfermeras de los consultorios, policlínicos y hospitales
del territorio.
En este sentido se han habilitado en los centros asistenciales de
los nueve municipios, consultas para la atención diferenciada de los
pacientes con síntomas sospechosos del virus, para precaver el
contagio de las personas sanas que acuden por otras patologías,
dijo.
Asimismo trabajan en función del ingreso y atención a pacientes
sospechosos y portadores de la enfermedad, con especial atención a
las gestantes y los niños, grupos con mayor riesgo al contagio.
Bostic recalcó que el protocolo a seguir para el diagnóstico de
la influenza A H1N1 comienza en el área de salud con la detección de
la enfermedad y evaluación de la gravedad de los afectados, y
posteriormente el ingreso en caso de sospecha o presencia de otras
afecciones con complicaciones respiratorias.
En el caso de las gestantes se adoptan medidas profilácticas
oportunas como el ingreso inmediato en caso de presentarse cualquier
manifestación catarral, y una vez hospitalizadas reciben el
tratamiento antiviral correspondiente.
Luis Estruch, viceministro de Salud Pública, insistió
recientemente en el cumplimiento de las medidas orientadas a la
población como la más efectiva vacuna para evitar la proliferación y
controlar la epidemia en el territorio nacional.
Destacó, además, Estruch la importancia de recurrir a los centros
asistenciales en las primeras 48 horas de la aparición de cualquiera
de los síntomas de la enfermedad, como factor para evitar
complicaciones que puedan agravar la salud de los infectados.