Los cubanos conmemoran hoy el 141 aniversario del inicio de la
lucha por la independencia, encabezada por Carlos Manuel de Céspedes
(1819-1874), conocido como el Padre de la Patria.
Este proceso histórico de gran magnitud conocido como el Grito de
Yara trasciende en el tiempo y es considerado uno de los principios
sobre el cual se sostienen la nacionalidad e identidad de la Mayor
de las Antillas.
Un día como hoy Céspedes determinó alzarse y dar la libertad a
sus esclavos en su ingenio azucarero La Demajagua, cerca de
Manzanillo, en el oriente cubano, unos 800 kilómetros al este de La
Habana.
Iniciadas las acciones en la región que actualmente ocupa la
provincia de Granma, muy pronto se extendieron al territorio
camagüeyano, hasta que al siguiente año alcanzaron la entonces
provincia de Las Villas, en el centro.
Céspedes, obligado por las circunstancias, adelantó la fecha del
movimiento insurreccional cubano, debido a que sabía era vigilado de
cerca por las autoridades españolas y que en cualquier momento podía
ser detenido.
Una vez proclamada su determinación de Independencia o Muerte,
parte el 11 de octubre hacia el poblado de Yara con el propósito de
enfrentarse al ejército español.
El 12 de octubre, Céspedes y los patriotas que lo seguía se
encontraron con el militar dominicano Luis Marcano, quien con 300
hombres medianamente armados se incorporaron a las filas
insurrectas.
En los días siguientes, comenzaron a reunirse fuerzas dispersas
que tuvieron con objetivo la toma de Bayamo, hecho que se
materializó a las 11 de la noche del 20 de octubre, tras la
capitulación de las fuerzas españolas.
Céspedes prestó cuidadosa atención a la necesidad de designar
jefes con la mayor experiencia militar posible, que colaboraran con
los dirigente políticos naturales de cada región.
De esa forma surgieron líderes como Máximo Gómez, Luis Marcano,
Donato Mármol, Vicente García, Francisco Maceo Osorio, Francisco
Vicente Aguilera, José Joaquín Palma y Modesto Díaz, entre otros.