Accidentes

Un asunto que transita por todas las vías

Pastor Batista Valdés

LAS TUNAS.— Aunque, "en esencia la Jornada Nacional del Tránsito comienza el 1ro. de enero y concluye el 31 de diciembre" (así opinan los especialistas), por lo general estos días concentran el mayor interés social e institucional en torno a los accidentes: un problema tan antiguo como la locomoción, tan mortífero como las guerras y tan prevenible como todo lo que el ser humano se empeñe en evitar.

Foto del autorAun cuando no haya que lamentar muertes, ¿cuánto pierde la economía nacional por concepto de accidentes?: millones.

No diferente al contexto nacional, la provincia tunera suele preparar numerosas actividades y acciones que insertan o atraen a niños, jóvenes, adultos y personas de avanzada edad, partiendo de realidades muy concretas: todos usamos la vía (unos como conductores, otros como peatones¼ ), el precio de las violaciones e imprudencias no respeta sectores, edad o sexo; estadísticas mundiales refieren alrededor de 1,2 millones de muertes cada año por accidentes de tránsito¼

Por eso, a la par de las exposiciones, charlas, demostraciones, presentación de círculos de interés, competencias de habilidades, reconocimiento a choferes destacados, y otras iniciativas, las autoridades de Tránsito insisten en que urge acentuar la disciplina y la educación vial.

Técnicamente hablando, pareciera que tal misión solo toca a expertos, policías, patrulleros y demás trabajadores vinculados en directo a la prevención de esos lamentables sucesos.

Yerra quien así lo crea. El comportamiento que ha tenido ese asunto en territorios como el de Las Tunas es fehaciente: comparado con igual etapa del año precedente hay cinco accidentes menos, 47 lesionados por debajo de aquella cifra, pero¼ cinco muertes más. Y entre las principales causas afloran las imprudencias de peatones, la indisciplina vial, negligencias por parte de ciclistas...

Al evaluar hechos lamentables asociados a la ingestión de bebidas alcohólicas, se advierte mayor incidencia de esa nociva práctica entre los peatones involucrados en accidentes que en los conductores de vehículos.

En casos así la pregunta es obvia: ¿acaso deben los compañeros de Tránsito idear y aplicar fórmulas para que los ciudadanos no beban (alcohol) en exceso, o es ese un asunto que "transita" también por otras vías: familia, barrio, escuela, Ministerio de Salud Pública, medios de comunicación, sociedad en general?

No solo el desconocimiento de lo que norma el Código de Vialidad y Tránsito (Ley 60) ocasiona hechos fatales. La prudencia suple muchas veces ese desconocimiento y evita el luto. Quien ha sido bien educado y mantiene una actitud disciplinada ante el estudio, el trabajo y demás momentos de la vida, difícilmente pedalee contra el tránsito, vulnere la señal de pare o arriesgue su existencia creyéndose dueño de la vía mientras camina por el centro de ella, sobrio o totalmente ebrio (la muerte carga por igual).

Muy poco logra el Estado destinando millones de pesos al mejoramiento de señales, reparación de vías, capacitación de especialistas, adquisición de moderna técnica¼ si en el orden social no cuajan la verdadera sensibilidad, conciencia, cultura y comportamiento que este asunto requiere.

No hay que peinar canas para recordar el injustificable modo en que desaparecieron de nuestras carreteras miles y miles de pequeñas señales lumínicas o refractarias, cuya utilidad para la conducción nocturna jamás podrán imaginar quienes las arrancaron para adornar bicicletas, carretones o simplemente para hacer daño.

Por ello, sirvan estos días también para comprender que después de 45 años celebrando la Jornada Nacional del Tránsito continúa siendo imprescindible el concurso de todos, si de verdad deseamos que nadie pierda inútilmente la vida en esos accidentes que puntean entre las más recurrentes causas de dolor y de muerte aquí y en otras partes del mundo.

 

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