. — El Congreso
estadounidense aprobó hoy las primeras escrituras de un proyecto
legislativo que daría al Pentágono la oportunidad de esconder fotos
de torturas.
Desde 2003 varias organizaciones de derechos humanos en este país
han intentado llegar hasta esas evidencias sobre la base del Acta de
Libertad de Información, pero la Casa Blanca siempre se opuso.
En un inicio el presidente Barack Obama se mostró dispuesto a
difundir los rastros gráficos de maltratos a prisioneros, sin
embargo luego cambió de opinión pese a que dos cortes federales -en
2005 y 2008- ordenaron la publicación.
La Asociación Nacional de Libertades Civiles llevó el caso hasta
la Corte Suprema y se supone que el próximo martes haya un
pronunciamiento legal con respecto al polémico asunto.
Dos psicólogos estadounidenses, que le vendieron tratados sobre
torturas a la CIA, podrían en breve resultar implicados en una
investigación judicial, reseñó antes el diario The New York Times.
Jim Mitchell y Bruce Jessen vieron en 2002 una oportunidad de
negocios y encontraron un buen cliente en la Agencia Central de
Inteligencia (CIA), que pagó millones de dólares por las
investigaciones.
Autoridades afirman que los militares retirados y especialistas
en comportamiento humano son los creadores del polémico sistema de
interrogatorio patrocinado durante el gobierno de George W. Bush.
Sin embargo, en época de Obama y bajo la presión internacional,
el programa cayó en desgracia y hasta el fiscal general, Eric Holder,
se pronunció oficialmente en su contra.
También, se prevé que la oficina de ética del Departamento de
Justicia emita una declaración sobre la legalidad (o no) de los
métodos, y la propia CIA difunda el resumen de una auto-indagación.