Dentro del movimiento danzario de la Isla numerosas compañías
intervienen en los escenarios con facturas estéticas que no limitan
el espacio solamente a la expresión creativa de la gestualidad
corporal. En la actualidad, la imbricación de todas las artes ha
devenido fórmula primaria para las producciones que, con una
propuesta alternativa, buscan enriquecer su sentido agregándole
valores y categorías artísticas a la obra. Se hace común presenciar
en funciones danzarias de elencos como Danzabierta, Danza Retazos,
la Compañía de Rosario Cárdenas, entre otras, manifestaciones
puntuales del teatro, las artes plásticas, la literatura y el cine,
tal es el caso también del espectáculo Simplemente otras
dimensiones, última presentación del grupo de danza Así Somos,
en el Teatro Mella.
En
un Consejo de la UNEAC, Cintio, junto a Fina, departe con Retamar y
la hija de este, la también escritora Leidi Fernández de Juan.
Bailarines, actores y músicos se aglutinan en dos actos bajo el
mando de la coreógrafa Lourdes Cajigal —fundadora activa del grupo
dirigido por la maestra Lorna Burdsall— para evocar las ausencias y
rendir homenaje. A través de performances, audiovisuales,
fotografías, imágenes del filme Soy Cuba y movimientos, los
ocho intérpretes aluden a circunstancias diarias de nuestra sociedad
y a metáforas existenciales sin juzgar las actitudes pasadas de los
que le precedieron.
Dos figuras completamente revestidas que se entrelazan al compás
de la música de Chopin y se resisten a la separación como entes
independientes inician el diálogo dramático del espectáculo que
recrea someramente, mediante textos y exposiciones danzarias,
nuestra memoria histórica. Bailes tradicionales y canciones cubanas
como El soldado, interpretado por María Teresa Vera y Lorenzo
Hierrezuelo, Siempre en mi corazón, de Lecuona, La vida,
de Silvio Rodríguez y Niebla del riachuelo, en la versión del
célebre tango realizada por Pacho Alonso, despiertan el sentido de
lo sublime, lo melancólico y lo alegre de nuestras raíces.
Sin embargo no es Simplemente¼
conjunto de melodías y moldeaduras de contorsión, el alto teatral en
los soliloquios del joven actor Enrique Estévez dotan a la puesta de
realismo y sinceridad acrisolada en la empatía e intimidad que
logra, desde el comienzo, con el público. Así, poética, coloquio y
proyección corporal añaden un valor emotivo y subjetivo al lenguaje
artístico.
No obstante, en la búsqueda de la obra por obtener otras
dimensiones, sean nuevas o añejas, es lícito también resaltar
algunos desniveles en la dramaturgia que no logra conectar, a la
sazón, todos los elementos que monta en el escenario, sobre todo en
el caso del primer audiovisual.
Si bien la fórmula conquista una estética abarcadora, no se trata
solamente de ponderar los impulsos, sino de ser perspicaz y
consecuente con cada uno de los conceptos para obtener, como logra
el espectáculo al final, la dimensión sensitiva del homenaje.