Desconcertado por la interrogante, el joven Perfecto Romero no
atinó a enseñarle la cámara recién comprada que escondía bajo la
cubierta de guerrillero sin barbas, pero enseguida comprendió que
aquel aparato, ganado en los lances de la lotería, podía cambiar el
resto de sus días.
De la conversación, el Che salió convencido de que muy pronto
tendrían un laboratorio fotográfico en las lomas de El Pedrero; y
Perfecto Romero comenzó a pensar, que se estaba convirtiendo, sin
proponérselo, en cronista de la contienda rebelde.
La guerra lo lleva muy pronto por todo el centro del país:
Fomento, Cabaiguán, Placetas..., el susto de principiante va pasando
poco a poco: "Cuando Alfredo Rodríguez me reveló las primeras fotos
—ha contado Perfecto— yo no sabía a ciencia cierta si iban a salir o
no".
El 24 de diciembre de 1958 el azar lo pone frente a Camilo
Cienfuegos en las calles de Yaguajay y el fotógrafo combatiente no
vacila en dejar para la historia la emblemática imagen que tiempo
después la escultora Thelvia Marín convertiría en bronce frente al
mismísimo cuartel.
Luego, en apenas diez meses de trabajo junto al Héroe, vendrían
decenas, cientos de instantáneas al Señor de la Vanguardia, en las
que desde muy temprano el joven "inexperto" va dejando, además de
las huellas de la campaña, una impronta en el arte de fotografiar.
El combate y la rendición de Yaguajay, el júbilo de la victoria,
la entrada a Columbia, la caballería rebelde que llega hasta La
Habana el 26 de Julio de 1959, los encuentros de Camilo con los
principales jefes de la naciente Revolución y su contacto permanente
con el pueblo, en buena medida están a salvo gracias a la épica del
artista.
Medio siglo después Perfecto Romero ha regresado a Sancti
Spíritus con una mochila repleta de fotos, que desde este 6
de octubre, en una suerte de homenaje adelantado a propósito del
aniversario 50 de la desaparición física de Camilo, se exhiben en la
sede del Comité Provincial del Partido.
Ya no se trata de un pichón de guerrillero asustado, ni del
principiante que vio publicada su primera foto en una Bohemia de
1959, ahora es el cronista militar, autor de varias exposiciones en
Cuba, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, México o el fotógrafo
cuya obra aparece recogida en doce libros. Él, en cambio, se define
como un guajiro de Cabaiguán que ha tenido la suerte de retratar su
Revolución.