La protección de especies de la fauna cubana, en especial las
endémicas de la zona nororiental, y el acondicionamiento sus
hábitat, constituyen prioridades para los trabajadores del Parque
Nacional Alejandro de Humboldt (PNAH).
Esa área protegida, declarada en 2001 Sitio de Patrimonio Mundial
de la Naturaleza, abarca más de 70 mil hectáreas que privilegian a
la provincia de Guantánamo y parte de la de Holguín, y atesora la
fauna más rica de Cuba.
En este preciado paraje se han reportado más de mil 200 especies
del reino animal y elevados niveles de endemismo, con una alta
presencia de aves, reptiles, insectos, moluscos y arácnidos.
Los expertos insisten en que es poco lo investigado en torno a la
riqueza biológica del lugar, cuya abrupta geografía se irguió en
escudo contra la explotación de sus recursos, y resguardó hasta hoy
amplias superficies vírgenes, similares a las apreciadas por el
Almirante Cristóbal Colón en 1492.
Rolando Villaverde, especialista del PNAH, subrayó a la AIN que
el sitio cuenta con un equipo de experimentados biólogos,
veterinarios y guardaparques, ocupados en el manejo de la fauna,
vigilancia y monitoreo de la dinámica poblacional de la misma.
Son protegidos importantes vertebrados endémicos en peligro de
extinción, entre ellos el Almiquí, mamífero muy primitivo con al
menos 50 mil años en la Tierra, y el Gavilán Caguarero, el más
amenazado de los falconiformes de la Isla.
Igualmente se preserva al Manatí, mamífero herbívoro acuático
conocido también como vaca marina, y se investiga sobre el
Carpintero Real, pájaro cubano, observado en esta serranía por
última vez, en 1987, por lo que esta subespecie puede considerarse
hoy prácticamente extinta.
Villaverde destacó que el trabajo de educación ambiental con los
pobladores del área permitió eliminar casi totalmente la caza
ilícita de animales, y la tala y quema de sus hábitat naturales.