.— A pocas semanas de
terminar unos de sus combates más enconados contra una serie de
incendios, los bomberos californianos son hoy activados para aplacar
nuevas llamas que amenazan a una comunidad vacacionista del estado.
Distintos grupos de choque iniciaron el ataque por aire y tierra
la víspera en las montañas de San Gabriel, que afectadas por vientos
erráticos vieron extenderse el siniestro con rapidez, refiere el
diario La Opinión.
A pesar de los esfuerzos, el fuego ganó cobertura y avanzó casi
medio kilómetro en la localidad Wrightwood, cuyos habitantes fueron
desalojados con anterioridad, reporta el rotativo californiano.
Las autoridades estatales ordenaron la evacuación de entre cuatro
mil y seis mil residentes locales, abrieron dos centros de albergue
y, declararon el estado de emergencia para el condado de San
Bernardino con el objetivo de redireccionar fondos hacia allí.
El incendio, de 14 kilómetros cuadrados, comenzó este sábado por
la tarde en las cercanías de Lytle Creek, un pequeño poblado rodeado
de vegetación seca y abundantes troncos que sirvieron de combustible
a las llamas, agrega el periódico.
Varios siniestros similares pusieron en jaque a los bomberos
californianos en septiembre último, con fuegos que amenazaron a la
urbe de Los Angeles, acabaron con la vida de varios oficiales y
destruyeron millones de dólares en propiedades y recursos.