En Cuba cultivó afectos. La Casa de las Américas fue su casa.
Silvio y Pablo compartieron jornadas con la cantante. Haydée charló
largamente con ella. En algún momento hubo desencuentros, por qué
no. Pero ahí está, con su pecho profundo y la canción necesaria.
Una crónica fechada hace pocas horas en la capital argentina da
cuenta de cómo hombres y mujeres del pueblo, muchos con una flor en
la mano y los ojos vidriosos por las lágrimas, se encolumnaron desde
las primeras horas de la tarde en las afueras del Parlamento
esperando su ingreso al Salón de los Pasos Perdidos para decirle
adiós a la artista.
Los restos de la cantora serán cremados este lunes y las cenizas
esparcidas en forma repartida en su natal ciudad de Tucumán, su
adoptiva Mendoza y Buenos Aires, informó la familia.
Su estatura artística se empezó a notar cuando en 1965 grabó el
álbum Canciones con fundamento, hoy día registro de culto
para entender lo que comenzó a ser la nueva canción latinoamericana.
En 1970, Canción con todos, incluida en el disco El
grito de la tierra se convirtió en un manifiesto. Fue tal el
signo de rebeldía que emanaba de su voz que la dictadura que volvió
a campear en Argentina a mediados de los setenta la persiguió y
obligó al exilio. Ya era famosa en el mundo, ya todos reclamaban su
presencia, ya todos cantaban con ella sus nostalgias y pasiones.
Antes de enfermar su ilusión fue promover el último registro
fonográfico, Cantora, en el que hace dúos, entre otros, con
el catalán Joan Manuel Serrat, el brasileño Caetano Veloso, la
mexicana Julieta Venegas y su entrañable compatriota Víctor Heredia.
Incluyó la canción La maza, de Silvio, y para la segunda voz
escogió a la colombiana Shakira.
Un buen tributo a la Sosa es tomar en cuenta sus palabras: "Yo no
pretendo tener ni barco ni aviones como otros artistas, mi gloria es
estar con amigos". "El canto es una ceremonia de amor del artista
para con el público". "Mi meta es cantar para la gente del pueblo".
"Hasta creo haber superado el momento halagador del aplauso para
quedarme en la pura alegría del cantar, ahí encuentro yo toda la
felicidad". "La mayoría de los cantantes cree que el papel del
intérprete es conmover al que está enfrente sin importar lo que pasa
dentro suyo, entonces se colocan anillos, vestidos raros, se cambian
el peinado. ¿Sabe cuál es la mejor ropa de un cantante? Salir a
escena con paz. Mucha e infinita paz. Solo así se transmite algo a
un semejante". "Se podrán golpear muchas puertas, se podrá hacer
mucha promoción de un artista, pero es el corazón de la gente el que
tiene la última palabra".