Museo de Artes Decorativas

Mucho más que reliquias del pasado

MADELEINE SAUTIÉ RODRÍGUEZ

Una variada colección de más de 33 000 piezas exhibe el Museo de Artes Decorativas, pero el valioso tesoro que esa institución ofrece también incluye el arte de las relaciones humanas.

Fotos: Otmaro RodríguezLos abuelos disfrutan plácidamente mientras una de las integrantes del proyecto comunitario Por un envejecimiento exitoso canta una canción.

Paralelamente a su función principal, la fastuosa mansión ubicada en 17 entre D y E, en el Vedado capitalino, ha devenido espacio cotidiano para una amplia gama de actividades que abarcan peñas, conversatorios y cursos acerca de muy diversos e interesantes temas, detallados a Granma por la directora del Museo, Katia Valera Ordaz.

Merece destacarse que allí tiene su sede permanente el grupo Bonsái Habana, una asociación que cuenta ya con 79 miembros y cuyo presidente es el jubilado Jorge Luis Guerra, quien imparte cursos de cuatro meses a la población sobre iniciación de ese arte milenario, procedente de China y portador de sanos propósitos espirituales.

El secreter que perteneció a la reina María Antonieta es, según la directora Katia Valera Ordaz, una de las más valiosas piezas que atesora el Museo.

El grupo, integrado tanto por niños como por personas de la segunda y tercera edades, ha celebrado ya en dos ocasiones, en el Jardín de las Estaciones, uno de los espacios perimetrales de la casa, su Bienal Nacional, que tiene carácter competitivo y alterna cada año con la expoventa Arte soy entre las Artes, en la que los miembros del equipo exhiben y venden bonsáis de distintos formatos, plantas ornamentales y discos con información sobre el tema. La última de estas exposiciones, con la participación de 4 704 niños y jóvenes y 2 352 adultos, tuvo lugar en el pasado mes de agosto.

Diversos escenarios de la casa acogen peñas que se celebran mensualmente para todos los gustos, a las que asiste una cantidad considerable de público: Lo que me queda por vivir, dedicada a personas de la tercera edad; Peligrosamente juntas, De todo corazón y la Peña de la soprano Mayra Luz Alemán. Otro espacio al que se le ha llamado Una cita del amor está dedicado a homenajear a personalidades de la Cultura cubana y ya lo ha hecho con figuras como María de los A. Santana, Edwin Fernández, Germán Pinelli y Celina González.

Con un sugestivo nombre integrado por sílabas de las palabras Historia, Arte y Medicina, HISTARMED es otro encuentro, de frecuencia mensual, cuyos participantes realizan conversatorios y debates sobre temas asociados a esos tres tópicos. Este proyecto lo dirigen los doctores Isis Betancourt y Néstor Rodríguez, en coordinación con instituciones de Salud de la comunidad.

No menos provechoso resulta el proyecto comunitario Por un envejecimiento exitoso que semanalmente se desborda en temas que van desde la calidad de vida y la salud del adulto mayor, hasta conversaciones sobre cualquier preferencia o propuesta de los abuelos participantes. La ocasión se hace propicia para cantar, declamar un poema u ofrecer a sus coetáneos alguna composición de la inspiración de alguno de los integrantes. Esta reportera fue testigo de la paz y el bienestar que se respiran mientras se efectúa la reunión en la que todo fluye espontáneamente, como cuando una de las abuelas cantaba justamente La Lupe, para así homenajear al Comandante de la Revolución Juan Almeida.

Otros cursos sobre energía, relajación, el tejido croché o los ornamentos florales, también acoge esta institución que sirve de escenario a programas televisivos como Pasaje a lo desconocido o para promociones culturales de diferentes naturalezas.

Estudiantes de las enseñanzas primaria y secundaria básica de la comunidad visitan la biblioteca especializada en contenidos asociados a las artes decorativas, a la vez que otras entidades disponen de la pequeña sala de conciertos para celebrar en ella, previa contratación, reuniones, encuentros y conferencias.

Así consigue este Museo, inaugurado el 24 de julio de 1964, acercarse y atraer a un numeroso público que en sus 11 salas permanentes puede apreciar verdaderas joyas de la decoración, algunas de las cuales pertenecieron a los reinados de Luis XV, Luis XVI y Napoleón III. Muchas fueron elaboradas por manufacturas de reconocida fama como las francesas Sevres, París, Chantilly y Limouges o las inglesas Derby, Chelsea y Wascester.

La vista se le recrea al visitante cuando contempla los hermosos muebles de renombrados exponentes de ese arte como Simoneau, Riesener, Chipendale y Gallé, o con la clásica orfebrería inglesa de Thomas Powel, Paul de Lamiere y Paul Store. Es grato admirar, con una coherente ubicación, los diferentes estilos que aparecieron en Francia, desde el regencia hasta el rococó, primero, y el art nouveau y el art decó, después.

De un gran protagonismo resultan las piezas francesas exhibidas, aunque también un grupo importante de esas reliquias pertenecen a la cultura asiática, preponderantemente la china.

Sin embargo, aun cuando entre las muestras pueden encontrarse maravillosas confecciones de porcelana, nácar o marfil, u otras tan exclusivas como un secreter que perteneció a la reina María Antonieta, no son estas las únicas valías que se ofrecen.

La casa de las artes del decorado se resiste a ser la simple anfitriona de los tesoros de la elegancia. Es cobija y parte de otras obras tan estimables como su valor patrimonial.

 

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