En
Cuba, más de 3 millones y medio de personas acuden en cada jornada
de trabajo a los 24 700 comedores obreros diseminados por todo el
país, lo cual constituye un severo gasto para el Estado por los
altísimos precios del mercado internacional y la infinidad de
subsidios y gratuidades.
Para que se tenga una idea de lo que esto significa, habría que
subrayar que cuando un cubano adquiere la canasta familiar normada
y, además, acude al comedor obrero, está recibiendo aproximadamente
el 64 % del consumo nutricional diario de manera subsidiada.
En el caso de los comedores obreros, la erogación por tal
servicio sobrepasa los 350 millones de dólares, cifra que solo
comprende cuatro productos (arroz, granos, cárnicos y aceite) y no
incluye cuantiosos gastos de otros alimentos, combustible,
electricidad y mantenimiento de los locales.
Los números no fallan. Tampoco la opinión de esos millones de
cubanos que no quedan conformes con la calidad, cantidad y
presentación del alimento que todos los días reciben.
Por tales razones, el Gobierno eliminará a partir del primero de
octubre, de manera experimental, el servicio del comedor en los
Ministerios de Trabajo y Seguridad Social, de Finanzas y Precios,
Comercio Interior, y Economía y Planificación, y asignará a cada
trabajador 15 pesos diarios por jornada laborada, medida que
comenzará a aplicarse en esos organismos de la Administración
Central del Estado, y que luego de su validación se extenderá
gradualmente a todo el país.
Vale aclarar que ningún organismo ni institución o centro laboral
puede implementar la medida por iniciativa propia. Para ello se
requiere la aprobación del Ministerio de Economía y Planificación,
el cual tiene instrucciones precisas del Comité Ejecutivo del
Consejo de Ministros.
Marino Murillo Jorge, vicepresidente del Consejo de Ministros y
titular de Economía y Planificación, explicó a Granma que en
junio del 2008 se hizo un levantamiento en la mayoría de los
comedores y se detectó un exceso de inventario ascendente a 20 000
toneladas de arroz, 7 000 de frijoles y 5 000 de aceite, ocasionado
entre otras razones por el desconocimiento de la cifra real de
comensales y la falta de control sobre los recursos, situación que
comporta en muchas ocasiones el robo y el consiguiente
"abastecimiento" del mercado negro. Ese exceso de inventario
detectado el pasado año fue valorado en 35 millones de dólares,
monto que luego pudo ahorrarse del plan de importación de alimentos.
De ahí que lograr racionalidad económica y satisfacción en el
trabajador constituyan motivos impulsores de la nueva medida.
Los 15 pesos diarios que se entregarán al trabajador —informó— no
constituyen salario, sino un estipendio para cubrir los gastos de
alimentación, por lo cual no se tendrán en cuenta a la hora de
acumular vacaciones, ni para pagos de asistencia y seguridad social.
La única condición para recibir ese importe es cumplir la jornada,
atendiendo a que solo se otorgará cuando la persona esté físicamente
vinculada con su labor. Ausencias por enfermedad, licencias u otras
anulan la entrega de los 15 pesos, en el caso de viajes de trabajo
esta dieta sustituye la que antes se daba para tal efecto.
Cuando la jornada se extienda más allá de las ocho horas
convenidas, la administración será responsable de garantizar un
servicio de merienda que se cobrará teniendo en cuenta su costo.
Subrayó Murillo que esta dieta para la alimentación no se
considera vitalicia, y podrá ser eliminada cuando sean diferentes
las condiciones que ahora determinan su aprobación.
Cada organismo, dijo, deberá adoptar disposiciones
complementarias para ajustar la medida a sus contextos. Y
ejemplificó: En el Ministerio de Comercio Interior el comedor está
fuera del edificio del organismo; a unos metros de donde radica hay
un restaurante que pertenece a Gastronomía. Entonces, subordinarán
su comedor a dicho establecimiento, al que podrá entrar tanto el
trabajador del MINCIN como cualquier otra persona.
En cuanto al Ministerio de Economía y Planificación, añadió, que
no tiene opciones gastronómicas cercanas, estamos firmando un
contrato con la Empresa de Gastronomía de Plaza que dará servicio en
nuestro comedor. Nosotros solo arrendaremos el local. En otros
lugares, donde alrededor de la institución se brinden varias
ofertas, el trabajador seleccionará la de su agrado. También tendrá
la posibilidad de llevar el almuerzo elaborado, como se hace hoy en
muchas partes del mundo y fue usual durante otros momentos en Cuba.
Aclaró que en esos comedores o establecimientos las empresas
gastronómicas ofrecerán el servicio a precios no subsidiados.
Antes de poner en práctica la medida, cada organismo elaborará un
proyecto para ser discutido, explicado y analizado con los
trabajadores y las organizaciones políticas y de masas.
Se trabaja igualmente en el diseño de una propuesta similar en
entidades que tengan aprobado un presupuesto en divisas para la
alimentación. Hoy en ese tipo de comedor el país gasta al año como
promedio 157 millones de CUC.
Se trata de dar, más que de quitar. De abrir las puertas a la
racionalidad y al ahorro, de liberar al país de una carga que no
puede ni está en condiciones de seguir llevando. En fin, de dar a
cada cual la posibilidad de elegir, pero sobre todo de
responsabilizarse aún más con su jornada de trabajo.