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Brasil denunció hoy ante el Consejo de Seguridad las amenazas que
las autoridades golpistas de Honduras ejercen contra la embajada
brasileña en Tegucigalpa, donde permanece el presidente José Manuel
Zelaya.
La demanda fue presentada por el canciller brasileño, Celso
Amorim, quien fue invitado a una sesión de consultas de ese órgano
de las Naciones Unidas, en respuesta a una solicitud expresa de su
gobierno.
Ante los 15 miembros del Consejo, el funcionario confirmó que la
sede diplomática de Brasil en Honduras se encuentra bajo asedio de
fuerzas de las autoridades de facto que derrocaron a Zelaya el
pasado 28 de junio.
Explicó que existe verdadero peligro para la vida del mandatario
legítimo hondureño, su familia y funcionarios diplomáticos de la
embajada del país suramericano.
Amorim dio detalles sobre la llegada pacífica y por sus medios de
Zelaya a esa instalación el pasado lunes y subrayó que fue recibido
en su capacidad de presidente legítimo de Honduras.
Informó que el propio mandatario le aseguró en una conversación
telefónica que había regresado para reasumir la presidencia de forma
pacífica.
Amorim advirtió al Consejo de Seguridad sobre el peligro que
enfrenta Zelaya, las personas que le acompañan y los funcionarios
brasileños en la embajada, a la cual los golpistas cortaron el
suministro de agua y electricidad.
Asimismo, el asedio incluye la interferencia de las
comunicaciones de la misión diplomática y restricciones en la
llegada de alimentos para sus ocupantes.
El ministro brasileño denunció que todas esas acciones del
gobierno de facto en Honduras violan la Convención de Viena sobre
sedes diplomáticas.
Luego de la intervención de Amorim, los miembros del Consejo de
Seguridad iniciaron consultas sobre la denuncia de Brasil. En julio
pasado, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución de
condena al golpe de Estado en Honduras y exigió la restitución de
Zelaya en la presidencia.