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Los líderes de las 20 principales economías desarrolladas y
emergentes (G-20) iniciaron hoy aquí discusiones en busca de un
criterio coordinado para lograr la estabilización de la economía
mundial.
La suspensión de los programas de estímulo, el enfrentamiento al
proteccionismo comercial y la reforma a los organismos
multilaterales, se encuentran entre los temas cardinales que se
tratan en la cita.
Inaugurada la víspera con una recepción cuyo anfitrión fue el
presidente estadounidense, Barack Obama, la reunión tiene lugar en
medio de un fuerte dispositivo de seguridad.
Éste incluye más de cuatro mil policías federales, locales y
estatales, respaldados por integrantes de la Guardia Nacional que
mantienen bloqueados todos los accesos al Centro de Convenciones
David L. Lawrence, sede de la cumbre.
Según un comunicado del gobierno estadounidense, se acordó que el
G-20 se transforme en el principal foro internacional de tratamiento
de los asuntos económicos, en sustitución del G-siete en ese
terreno.
Globalmente las 20 naciones de la agrupación representan el 80
por ciento de la economía mundial.
También se espera en la reunión la adopción de medidas para una
mayor regulación financiera, e incluso una posible reforma del
actual sistema monetario internacional.
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso,
dijo a la prensa que los países europeos pueden ceder espacio a los
emergentes en el Fondo Monetario Internacional (FMI), pero bajo un
cambio sustancial en el organismo.
No es solo dar espacio para los emergentes. Nosotros estamos
listos para cedérselo en el FMI, pero queremos que también haya
cambios en la gobernabilidad del Consejo del Fondo, subrayó Barroso
en Pittsburg.
Brasil, Rusia, India y China defienden una reforma de
instituciones como el FMI y el Banco Mundial, en virtud de la cual
piden una transferencia del siete por ciento de las cuotas de voto
que los países ricos tienen en el Fondo.
La cumbre concluye este viernes luego de la adopción de una
Declaración Final.