Cada día, los medios de comunicación globalizados hablan sobre la
inminente recuperación económica. El resucitado del "coma
financiero", el Fondo Monetario Internacional (FMI), promete que en
la primera mitad del 2010 terminará la recesión. El presidente de la
Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Shalom Bernanke fue más
optimista y anunció que "ya ha comenzado el crecimiento económico" y
que "muy posiblemente" la recesión terminó. Nada menos cierto, lo
que no mencionan esos "gurúes financieros" es que en todas las
épocas, a la crisis económica siempre sigue la "ley del embudo" y
afecta desproporcionadamente a las diferentes clases sociales.
Los grandes banqueros siempre salen ganando, pero los
trabajadores junto con la clase media quedan más empobrecidos. Por
supuesto que la Goldman Sachs, que estaba en total quiebra hace un
año, igual que otras grandes entidades financieras quedaron
beneficiadas con el generoso rescate de tres millones de millones de
dólares (tres trillones) que les otorgó el gobierno de Obama. Todos
estos "suertudos" ya retornaron a sus operaciones especulativas, a
sus bonos millonarios para sus directivos, a los antiguos paraísos
financieros y a las prácticas que provocaron la actual recesión. Por
de pronto Goldman Sachs ya comenzó a pagar un promedio de 700 000
dólares por persona a sus 30 000 empleados. La prometida reforma
financiera de Barack Obama, que supuestamente iba a poner a los
bancos bajo mayor escrutinio del Estado quedó en nada, como todo lo
que prometió.
Pero lo que no se dice al mundo es el tremendo drama que vive la
población común en este país, donde la desocupación ya superó el 10
%, y cerca de cinco millones de familias perdieron sus casas. Hay 20
millones de casas vacías, mientras los "asentamientos carpas" crecen
vertiginosamente. En un año de crisis, unos 40 millones de
norteamericanos quedaron bajo del nivel de la pobreza, y de estos,
el 19 % son niños. La desocupación para afroamericanos e hispanos
supera el 20% y la de los jóvenes es inclusive más alta.
El caso de California, considerada alguna vez la octava economía
mundial, es realmente trágico. Tan desesperada es la situación que
el gobierno estatal se propone despedir 10 000 maestros y legalizar
la marihuana, calculando que esto podría beneficiar al estado con 2
000 millones de dólares en impuestos.
No es necesario que los grandes medios globalizados de
comunicación no divulguen esta información, el drama de cada hogar
no se puede ocultar, es un secreto a voces. La quiebra de 201 medios
les ha facilitado esta tarea. Ya se sabe que un total de 35 885
periodistas han perdido su trabajo en este año golpeado por la
crisis, y Norteamérica ha quedado a la merced de los globalizadores,
una de cuyas tareas es hacer que no se hagan realidad las reformas
propuestas por Barack Obama y este lo sabe perfectamente, pero por
alguna razón calla. (Tomado de El Diario/La Prensa, de Nueva York)