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Centroamérica sufrió esta semana millonarias pérdidas comerciales
debido al cierre de fronteras y aeropuertos en Honduras, decretado
por el régimen golpista en ese país, evaluaron hoy ministros y
empresarios de la región.
El titular salvadoreño de Economía, Héctor Dada, responsabilizó
al gobierno usurpador de Honduras por los perjuicios; calculados
aquí en más de un millón de dólares diarios.
Es responsabilidad absoluta de los golpistas haber cortado (los
vínculos) con el mundo, no sólo con El Salvador, declaró el
funcionario a la televisión local.
La medida restrictiva, suspendida parcialmente este jueves por el
gobierno de facto hondureño, comenzó a aplicarse el lunes frente el
incremento de las protestas antigolpistas, incentivadas por el
regreso a Tegucigalpa del presidente constitucional de ese país,
Manuel Zelaya.
El presidente aquí de la Cámara de Comercio e Industria, Jorge
Daboud, sostuvo que la paralización del transporte por carretera
significó impedir el tránsito diario de mercadería salvadoreña por
valor de 1,6 millones de dólares.
En el caso de Guatemala, su ministro de Economía, Rubén Morales,
consideró que no sólo nos vemos obligados a frenar las relaciones
comerciales con el país vecino (Honduras), sino que también afecta
nuestros negocios con Nicaragua, Costa Rica y Panamá.
Similares declaraciones hizo a la prensa el presidente interino
de la Cámara de Comercio costarricense, Francisco Llobet, porque
muchas empresas exportadoras de diversos productos, incluidos los
perecederos, están siendo muy afectadas.
El cierre de las fronteras, consideró el directivo, nos está
reportando pérdidas diarias por alrededor de un millón de dólares.
Según la presidenta de la Asociación de Productores y
Exportadores de Nicaragua, Azucena Castillo, el incidente causa a su
país estragos económicos estimados entre uno y dos millones de
dólares al día.
Entidades empresariales de la región coinciden en que el sector
privado desde Guatemala hasta Panamá perdió durante esta semana más
de cinco millones de dólares diarios; sin contar los efectos
directos de las medidas golpistas en el interior de Honduras a
cuenta de la paralización de su red productiva.
El veto para circular por las rutas hondureñas también afectó los
flujos mercantiles desde Costa Rica hasta México y Estados Unidos.