La sede de la embajada de Brasil en Tegucigalpa, Honduras, donde
se encuentra alojado el presidente constitucional Manuel Zelaya,
sigue sin servicio de agua como represalia del régimen de facto que
lo derrocó en junio pasado.
Un reporte especial de la televisora multinacional Telesur,
captado en La Habana, denunció las presiones de los golpistas
hondureños contra Zelaya, quien llegó este lunes a la sede de la
legación brasileña, y sus acompañantes.
El suministro de agua ha sido interrumpido, pero gestiones de
organismos humanos y de Xiomara Castro, primera dama y esposa de
Zelaya, lograron que entrara a la embajada brasileña un carro
cisterna para llenar sus conductos, señaló en su información Adriana
Sívori, corresponsal de Telesur en ese país centroamericano.
Aclaró que fue levantado el toque de queda implantado por los
usurpadores del poder, pero solo para que sus partidarios organicen
sus manifestaciones de apoyo. El área de la misión diplomática
brasileña prosigue cerrada y bajo custodia, advirtió la periodista.
Informó que, aunque no ha habido interrupción de la energía
eléctrica, las señales de los celulares se han visto afectadas por
la instalación de aparatos destinados a interceptar las
comunicaciones telefónicas y a sabotear las señales de telefonía
celular.
Describió el hecho de que constantemente un helicóptero del
Ejército sobrevuela la sede diplomática y se conoció que en la parte
trasera de esa se encuentran policías encapuchados que custodian la
zona.
Cientos de hondureños se reunieron este miércoles en una marcha
que intentó llegar hasta la sede de la Organización de Naciones
Unidas (ONU) en Tegucigalpa para manifestar su apoyo al mandatario
constitucional, pese a que la sede del organismo se encontraba
rodeada de policías encapuchados y militares al servicio del
gobierno usurpador.
La multitud se extendió por unas 30 ó 40 cuadras en su intento de
acercarse a la sede de la ONU, muy cerca de la embajada de Brasil,
para respaldar al presidente Zelaya, pero fue reprimida con
violencia por efectivos policíacos y militares, con saldo de varios
muertos y decenas de detenidos.