— El Frente Nacional contra el
Golpe de Estado de Honduras rechazó hoy una intervención militar
extranjera como vía para solucionar la grave crisis del país
provocada por la asonada del 28 de junio pasado.
El coordinador general de esa amplia alianza de fuerzas
populares, Juan Barahona, afirmó que tras 89 días consecutivos de
resistencia en todo el país, el pueblo se está acercando a la
victoria.
No estamos de acuerdo que para resolver la crisis haya una
intervención de los cascos azules de la ONU o de cualquier parte,
subrayó.
Barahona explicó que explicó que esos ejércitos se sabe cuando
llegan, pero no cuándo se irán, al asegurar que existen experiencias
negativas en otras naciones.
Preferimos una victoria popular y no mediante una intervención
extranjera, dijo. Al término ayer de una multitudinaria marcha en la
capital, el dirigente campesino Rafael Alegría anunció la creación
de una comisión del Frente para participar en un proceso de diálogo
anunciado por el presidente Manuel Zelaya.
El estadista fue derrocado y desterrado por los militares la
madrugada del 28 de junio, pero este lunes regresó sorpresivamente
al país y desde la embajada de Brasil convocó a negociaciones para
buscar una salida pacífica a la crisis.
Varios miles de personas acudieron al lugar para festejar el
retorno de Zelaya, pero al amanecer del martes fueron violentamente
desalojados por los cuerpos especiales de la policía antimotines
apoyados por el ejército.
La sede diplomática se encuentra rodeada por un fuerte
dispositivo policial y militar, que incluye a las residencias
contiguas.
El gobierno de facto lanzó su propia propuesta de diálogo, que
exige a Zelaya el reconocimiento de las elecciones del 29 de
noviembre y excluye absolutamente la reinstalación del estadista en
su cargo.
Desde su creación el día del golpe, el Frente demanda la
restitución incondicional de Zelaya y del orden constitucional,
pasos seguidos por la convocatoria a una asamblea nacional
constituyente.
El dirigente magisterial y del Frente Luis Sosa dijo que sería
muy doloroso que la incapacidad de encontrar una solución negociada
a la crisis abriera el camino a una violación de la soberanía
nacional con una intervención militar extranjera.
Eso nos mostraría al mundo como salvajes, incapaces de resolver
sus conflictos de manera civilizada, afirmó.