En la madrugada del miércoles grupos de ciudadanos desafiaron a
las autoridades al menos en 50 lugares distintos, en incidentes que
dejaron un muerto y 113 detenidos, según informaciones oficiales.
También hoy, efectivos de la Policía y el Ejército, utilizando gases
lacrimógenos y balas de goma, reprimieron una concentración que se
acercó a las inmediaciones del Congreso.
Entretanto, el presidente Zelaya expresó a la AFP que la sede
diplomática brasileña, donde se encuentra, es blanco de
interferencias electrónicas que impiden las comunicaciones
telefónicas y que el gobierno golpista ha instalado equipos de
ultrasonido que causan malestar a quienes están en el edificio.
"Los equipos electrónicos afectan e inflaman el cerebro, hemos
sido atacados (con estas ondas) en las últimas 24 horas, pero vino
un fiscal y los están desmantelando", agregó.
El coordinador general del Frente contra el Golpe, Juan Barahona,
recordó el carácter pacífico de la lucha antigolpista y exhortó a
mantener el orden y la disciplina, para evitar las acciones de los
provocadores.
Coreando consignas como "El pueblo, unido, jamás será vencido" y
"Adelante, adelante, que la lucha es constante", una gruesa columna
humana de más de un kilómetro de largo avanzó por las avenidas de la
ciudad.
A la altura de la colonia Villanueva, los manifestantes fueron
bloqueados por un fuerte contingente de antimotines apoyados por el
ejército, pero tras tensas negociaciones avanzaron lentamente hasta
la vecina colonia de Palmira.
Los policías, finalmente, les cerraron el paso a unas dos cuadras
de la sede de la embajada de Brasil.
En un acto en el lugar, el dirigente campesino Rafael Alegría
anunció la creación de una comisión de diálogo del Frente y pidió a
la multitud dirigirse al parque central en espera de orientaciones.
Cuando la mayor parte de los manifestantes se había retirado del
sector, un cohete de artificio explotó a unos dos metros del bloque
de antimotines, que de inmediato reaccionó lanzando granadas de gas
lacrimógeno.
La protesta también fue desalojada más tarde del parque central,
en el sector histórico de Tegucigalpa, donde militares y policías
arrestaron a un número indeterminado de personas.
El gobierno golpista ejerce presión permanente contra medios de
comunicación que dan cobertura a la información del lado de la
resistencia pacífica contra el golpe de Estado, como es el caso de
radio Progreso, informó la periodista de esta emisora, Carla Rivas.
En declaraciones exclusivas para la Coordinadora Nacional de
Radio desde Tegucigalpa, informó que esta presión se ha recrudecido
desde que el pasado lunes saltó la noticia de que el presidente
Zelaya se encontraba en la Embajada de Brasil de la capital
hondureña.
Radio Globo también fue cortada ayer en varias ocasiones al
interrumpirse la energía eléctrica pues los militares tienen el
control del centro de distribución de electricidad.