NUEVA
ORLEANS, 23 de septiembre.— Los fabricantes de balas trabajan los
siete días a la semana, y no dan abasto para satisfacer la demanda
de municiones del pueblo estadounidense, reporta AP. Las balas,
especialmente para pistolas, escasean desde hace meses porque los
entusiastas de las armas están aprovisionándose de municiones.
Eso se debe en parte al temor a que el presidente Barack Obama y
el Congreso, dominado por los demócratas, aprueben una legislación
contra las armas, aunque no se ha propuesto nada específico y el mes
pasado el presidente firmó una ley que permite portar armas cargadas
en los parques nacionales.
El Sistema Nacional de Inspecciones de Antecedentes Penales del
FBI reportó que entre enero y mayo se emitieron 6,1 millones de
inspecciones para solicitudes de ventas de armas, un aumento del
25,6% respecto del mismo periodo un año antes.
Los estadounidenses compran habitualmente unos 7 000 millones de
balas y cartuchos por año, según la Asociación Nacional de
Portadores de Armas. El año pasado la cifra subió a unos 9 000
millones, dijo la portavoz de la asociación, Vickie Cieplak.
La tasa de suicidios entre miembros del Ejército norteamericano
llegó a niveles históricos en más de 30 años con 155 muertes hasta
el mes de agosto, cifra que por segundo año consecutivo supera el
promedio nacional de personas que atentan contra su vida.
De enero a la fecha, 107 soldados se suicidaron cuando se
encontraban activos en el Ejército y otros 48 militares se quitaron
la vida mientras estaban de permiso, indica un informe del sector
militar dado a conocer esta semana.
Señala el texto que más del 60% de las personas que se quitaron
la vida fueron soldados por primera vez desplegados al campo de
batalla, menores de 30 años la mayoría.