A cerca de 900 se elevó el número de personas con discapacidad
visual en Cuba incorporadas al movimiento de escritores aficionados,
con lo cual se duplicó la cifra de hace unos pocos años.
Entre los factores que contribuyeron a ese crecimiento figuraron
la garantía de escolarización y continuidad de estudios para ese
sector de la población, la apertura de bibliotecas diarias
especiales de lectura para ciegos, y su integración a más de un
centenar de talleres literarios.
También esos creadores mejoraron su calidad en los encuentros a
todos los niveles organizados por la Asociación Nacional del Ciego (ANCI)
y el Ministerio de Cultura.
Escritores ciegos y de baja visión participan y triunfan en
concursos nacionales e internacionales, y un grupo de ellos tienen
ya obras publicadas.