GRANMA.— La red de estaciones meteorológicas de este territorio
ha sido beneficiada con un sustancial mejoramiento de su tecnología
y estructuras físicas, lo cual le permite desempeñar con mayor
calidad su encargo en la actual temporada ciclónica.
Según informó el ingeniero Marcelo Cid Zayas, director del Centro
provincial de Meteorología (CPM) cuentan ahora con plantas
automáticas las cinco instalaciones de ese tipo existentes aquí,
específicamente en Manzanillo, Pilón, Cabo Cruz, Veguita y Jucarito,
y responsabilizadas con las observaciones de la temperatura
ambiente, nubosidad, presión atmosférica, dirección y velocidad del
viento.
Los edificios en que estas funcionan, excepto el de Jucarito en
el municipio de Río Cauto, fueron reparados y ampliados en los
últimos años, además todas fueron dotadas de nuevos pluviómetros,
termómetros, pluviógrafos y grupos electrógenos de emergencia.
La estación manzanillera posee además antena satelital para
transmitir información en cualquier situación meteorológica; la de
cabo Cruz, enclavada en la localidad de Niquero y con una ubicación
estratégica como vigilante del área caribeña, fue automatizada,
mientras a la de El Mamey, en Pilón, se le sustituyó el amplificador
de señales en pos de elevar su calidad, precisión y alcance.
El CPM granmense mejoró su conectividad con toda Cuba y el resto
del mundo, a partir de la ampliación del ancho de banda, y sus
especialistas, incluidos los de los radares municipales, han sido
capacitados para hacer pronósticos con una alta efectividad.
Entre los fenómenos meteorológicos que mayor impacto han tenido
en los últimos años en el territorio granmense, están el huracán
Dennis que devastó a las localidades costeras a mediados del 2005 y
dañó considerablemente sus inmuebles, incluidos las sedes de los
radares; así como la tormenta tropical Noel, cuyas lluvias asociadas
provocaron a finales del 2007 importantes inundaciones sobre todo en
zonas de la llanura bañada por el río Cauto.
El mejoramiento de la red meteorológica local posibilita advertir
con mayor prontitud y certeza el posible impacto de futuros eventos
naturales, y por consiguiente realizar un mejor trabajo de
protección de nuestros bienes humanos y materiales.