Con
el rescate de la formación intensiva en el primer año de las
carreras pedagógicas y el incremento considerable en la
presencialidad de la docencia universitaria, los alumnos se sentirán
más seguros para enfrentar las aulas, expresó Rosa Adela González,
vicerrectora de pregrado del Instituto Superior Pedagógico Rubén
Martínez Villena, en la provincia de La Habana.
A partir de este curso, los discípulos de primer año solo
recibirán clases; no tendrán que impartirlas. Igual sucederá con los
de segundo de las especialidades de Educación Infantil e Inglés. La
medida contribuirá con una preparación superior de estos jóvenes,
aseguró.
"Debido al déficit de maestros en la provincia, nuestros
estudiantes recibían un curso de habilitación e inmediatamente
encaraban las aulas, lo cual influía en que no se sintieran
suficientemente preparados, e incluso abandonaran la carrera.
"En el último ciclo, el indicador de eficiencia —referido a la
proporción de alumnos que se gradúan, en comparación con los que
entran en primer año— se comportó muy por debajo de cuanto
aspiramos. Sin embargo, ahora debe mejorar notablemente.
"Los futuros profesores de la enseñanza media superior en las
áreas de Ciencias Exactas, Ciencias Naturales y Humanidades; los
Profesores Generales Integrales; y los de carreras técnicas como
Agropecuaria, Construcción Civil, Eléctrica, Mecánica y
Mecanización, sí habrán de incorporarse a las escuelas ya en segundo
año, pues la actual cobertura docente no permite prescindir de
ellos."
En cambio, otra medida contribuirá con la retención: de segundo a
quinto año, los alumnos disfrutarán de un incremento considerable en
la presencialidad de la docencia universitaria. En lugar de las dos
frecuencias mensuales anteriores, escucharán sistemáticamente al
maestro, en sus municipios o en las facultades próximas (Ceiba del
Agua, Güira de Melena y Güines), añadió.
El más joven de los Pedagógicos nació el 2 de septiembre de 1999.
Ha graduado a 6 985 Licenciados en Educación en una treintena de
carreras, y persiste en formar docentes con las habilidades
necesarias para una óptima vida profesional, lo cual confirma la
validez de crear una institución propia para la provincia que
declaró el primer territorio libre de analfabetismo, vio nacer las
escuelas en el campo y acogió a los primeros maestros del
Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce.