|
El jefe de la FNCA confiesa haber ejecutado misiones
para la CIA Francisco José “Pepe”
Hernández, presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana,
reitera que, “igual que yo”, su amigo Posada Carriles no es un
terrorista
JEAN-GUY ALLARD
Para Francisco José "Pepe" Hernández, jefe de la Fundación
Nacional Cubano Americana, Luis Posada Carriles no es un terrorista.
Lo afirmó en una larguísima entrevista difundida desde Miami por la
agencia de prensa norteamericana AP, donde este terrorista, quien
pretende asesorar al presidente Obama, confiesa que cumplió misiones
en varias partes del mundo por cuenta de la CIA.
Pepe
Hernández orientó directamente el plan de asesinato del Presidente
cubano en Panamá, en el año 2000.
Es la segunda vez este año que el cabecilla miamense reconoce su
vinculación con el torturador, asesino y narcotraficante que, con
Orlando Bosch, concibió y ordenó la destrucción en pleno vuelo de un
avión cubano en 1976, causando la muerte de 73 personas.
"La opinión pública lo presenta como un terrorista y no lo es",
afirmó Hernández. "Igual que yo, siempre quiso derrocar al gobierno
cubano, pero no aterrorizar al pueblo de Cuba", afirmó, quien el 22
de abril se jactaba de ser un "amigo personal" de los dos
terroristas más conocidos del continente.
Afirmando que ha cambiado, "Pepe" Hernández dice en la citada
conversación con la periodista Laura Wides-Muñoz que el actual
mandatario norteamericano, Barack Obama, anuló las restricciones a
los viajes de cubanoamericanos a Cuba por recomendación de la
"Fundación".
El actual presidente de la FNCA fue de los primeros directivos de
esta organización, creada a principios de los años 80 por Jorge Mas
Canosa, bajo orientaciones de la Agencia Central de Inteligencia,
que quiso crearse un lobby cubanoamericano capaz de comprarse un
espacio entre los políticos de Washington.
NUNCA FUE ACUSADO POR SER DUEÑO DEL CALIBRE 50
DE LA ESPERANZA
Según Antonio "Toñín" Llama, un ex director disidente de la FNCA,
"Pepe" Hernández fue designado, en la reunión anual de la
organización en junio de 1992, en Naples (Florida), como jefe de su
grupo paramilitar.
En 1997, la Guardia costera norteamericana detenía en las aguas
jurisdiccionales de Puerto Rico al yate La Esperanza, propiedad de
Llamas, con sus seis tripulantes, que se dirigían a la Isla
Margarita con la intención de asesinar al Presidente cubano, Fidel
Castro, en la Cumbre Iberoamericana. Uno de los fusiles calibre 50
encontrados a bordo pertenecía a Hernández, que nunca fue acusado
gracias a sus conexiones con la CIA.
A sus 73 años, cuenta en la entrevista con AP, cual si fuera una
proeza, cómo sirvió de agente de enlace de la CIA en los primeros
años de la Revolución, con las tropas mercenarias que operaban
entonces en Cuba por cuenta de la agencia.
Hecho preso en la fracasada invasión de Playa Girón, Hernández se
suma a la US Army, donde, precisa enigmáticamente el texto, "trabajó
con los servicios de espionaje durante la guerra de Vietnam".
"También realizó misiones para la CIA en el Medio Oriente y en
África", revela la fuente sin más precisiones. "Dice que en una
ocasión pasó seis horas escondido en un armario del hotel Hilton de
Nairobi durante un intento fallido de golpe en Kenya en 1982".
(Casualmente, Kenya es el país de origen del padre del presidente
Obama, quien murió en Nairobi ese mismo año, 1982, en un accidente
automovilístico).
Hernández "entrenó gente en Fort Benning, la academia CIA del
terror de Georgia, junto con Jorge Mas Canosa y Luis Posada
Carriles", precisa el artículo.
LA FNCA DISTRIBUYÓ "MILLONES DE DÓLARES ENTRE
POLÍTICOS"
En una clara confirmación de los procedimientos corruptos que
dominan en el país del Tío Sam, que tanto predica su forma de
"democracia", el texto señala cómo la Fundación "llegó a ser una de
las organizaciones de cabildeo más fuertes de Washington y
distribuyó millones de dólares entre políticos de todo el país".
Por otro lado, el capo de la FNCA-CIA confirma que este satélite
de la inteligencia yanki "convenció al Congreso de que anulase la
prohibición de ayudar a organizaciones paramilitares de Angola" y
que estuvo actuando ahí con Mas Canosa "y otros exiliados," quienes
pusieron a funcionar "una radio de los rebeldes", fuerzas
mercenarias al servicio de los sudafricanos y de la propia CIA.
El actual Presidente de la FNCA evita contestar las preguntas
sobre las orientaciones y el apoyo financiero que recibió Posada de
la Fundación durante su campaña de terror en Cuba, en 1997, que
causó la muerte del joven italo-canadiense Favio Di Celmo.
Tampoco habla de la presencia de directivos de la FNCA en el
complot para asesinar al presidente cubano en el 2000, en Panamá,
donde Posada fue hecho preso y condenado por sus actividades
terroristas.
La AP lo parece ignorar, pero la CIA e incluso el FBI saben
pertinentemente cómo este plan de atentado fue orientado
directamente por Francisco "Pepe" Hernández y Alberto Hernández y
cómo los terroristas Gaspar Jiménez y Antonio Iglesias entregaron en
América Central el dinero procedente de la FNCA para la compra de
armas y explosivos.
La agencia noticiosa no lo interrogó sobre su papel en la evasión
de Posada de una cárcel de Venezuela, donde se le detuvo en espera
de un juicio por la destrucción de un avión civil cubano.
FRAYLE: "NUNCA CAMBIARÁ SU TRAJE DE LOBO...
"
Para Percy Alvarado Godoy, el Agente Frayle de la Seguridad
cubana, a quien Posada enseñó a fabricar bombas, a solicitud de la
Fundación Nacional Cubano-Americana, el testimonio de Hernández
difundido por AP es una larga sucesión de falsedades.
"Está claro que Pepe Hernández nunca cambiará su traje de lobo,
aunque aparente ser oveja ante esta periodista. Muy bien lo sé, pues
fue precisamente él quien me atendió como miembro del Frente
Nacional Cubano, la célula paramilitar de la FNCA, para realizar una
serie de estudios de vulnerabilidad en diversos objetivos sociales,
económicos y políticos de la Isla, los que incluían marcajes con
GPS, filmación, elaboración de planos y fotografiado, con vistas a
realizar posteriores atentados en los mismos.
"Muchos de ellos, como el hospital CIMEQ y la Clínica
Internacional Cira García, no eran objetivos de tipo militar.
"Pepe Hernández me presionó en reiteradas ocasiones para que
colocara un poderoso artefacto explosivo en el cabaré Tropicana,
lugar donde se encontraban 1 150 personas entre nacionales y
turistas, el 24 de noviembre de 1994. Su objetivo era desestimular
el turismo, aunque para ello enlutara centenares de hogares por todo
el mundo", recuerda el agente Frayle.
"Hacer algo como eso, es fruto de una mente asesina y enferma, no
de un supuesto luchador por la libertad de su pueblo", concluye. |