Tributo y cariño a uno de los héroes más querido de la Patria

Foto: José Antonio TorresEl General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, encabezó ayer el homenaje que rindió el pueblo cubano al Comandante de la Revolución Juan Almeida.

Junto a los familiares de Almeida, estuvieron también miembros del Buró Político del Partido Comunista de Cuba, de su Comité Central, y otros altos dirigentes cubanos que, visiblemente emocionados, depositaron flores ante una foto del Héroe de la República de Cuba, rodeada de ofrendas florales y ante la cual se muestran numerosas condecoraciones recibidas durante su trayectoria revolucionaria.

Banderas izadas a media asta y el silencio de las plazas recibieron a más de 2 millones de cubanos que, apesadumbrados por la pérdida de uno de los hombres más fieles de la Patria, se sumaron a interminables y calladas filas en 370 puntos ubicados en cabeceras provinciales, municipales e importantes poblados para rendir justo tributo al Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque.

Frente a la imagen del Comandante, situada en el sitio más emblemático de cada rincón del país, hubo reverencias, lágrimas, saludos militares, guiños cómplices o la flor de algún pequeño que seguramente ya escuchó en conversación con sus padres la grandeza del hombre que hoy todos recuerdan. Para ningún cubano hubo sosiego desde que se supo la dolorosa noticia.

Así, con triste silencio y un patriotismo inmenso, vivió Cuba este 13 de septiembre. En la capital varias decenas de miles de personas rindieron tributo a Juan Almeida en un constante fluir que comenzó a las 8:00 de la mañana y todavía continuaba a las 8:00 de la noche, cuando José Ramón Machado Ventura, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Esteban Lazo Hernández, Ricardo Alarcón de Quesada y Pedro Sáez Montejo, todos miembros del Buró Político, realizaron la última guardia de honor al querido Comandante de la Revolución.

Allá en la heroica Santiago de Cuba, en la plaza Mayor General Antonio Maceo se le rindió merecido tributo a quien fuera expedicionario del Granma, asaltante al Moncada, delegado del Partido en la provincia de Oriente. El homenaje póstumo estuvo marcado por la sobriedad, la consternación, el dolor de despedir al eterno compañero, al líder, al integrante del contingente de jóvenes rebeldes que en esas mismas tierras inició la lucha hacia la victoria.

Toda Cuba vibró por el Comandante de la Revolución, por el hombre que vivió para su pueblo, y del que recibió y recibirá por siempre el profundo respeto y admiración. (Equipo de Corresponsales)

 

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