El
Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, todo un símbolo del
proceso revolucionario cubano, presidió la delegación de nuestro
país a los actos de la independencia de Namibia. Lo acompañaba Jorge
Risquet.
Viajamos a Angola en el vuelo de Cubana y de allí continuamos en
un vuelo ejecutivo facilitado por el Presidente angolano Eduardo dos
Santos. Se incorporó allí a la delegación el entonces General de
División Leopoldo Cintra Frías, otro símbolo de nuestra ayuda
internacionalista y jefe de las tropas cubanas que dieron el golpe
final al Apartheid en los combates de Cuito Cuanavale y en la
ofensiva hacia la frontera norte de Namibia.
Había viajado a esa ceremonia Nelson Mandela. Era su primer viaje
al exterior después de haber sido liberado de su prisión de décadas.
Mandela en aquellos momentos era sin dudas el líder histórico de la
resistencia contra el racismo y del African Nacional Congress, ANC,
pero seguía siendo entonces su Presidente el abnegado luchador
Oliver Tambo, quien se encontraba gravemente enfermo.
Tan pronto Almeida supo que Mandela estaba en Namibia, dio
indicaciones de solicitar ir a visitarlo. Ahí comenzó un breve
intercambio de mensajes a través de los funcionarios encargados de
esta concertación que aquilata la grandeza y modestia de ambos.
Mandela respondió de inmediato muy gustoso pero diciendo que él
iría a ver a Almeida que era Vicepresidente de Cuba. El Comandante
nos indicó responder que él había solicitado verlo y él iría. De
parte de Mandela o de sus colaboradores nos llegó la respuesta
señalando que el líder sudafricano debía ser el que fuera a visitar
a Almeida porque era Vicepresidente de Cuba y él un combatiente del
ANC. Almeida se regodeó en la nueva respuesta y al reiterar su
solicitud nos indicó añadir que, en efecto, conocíamos los cargos
actuales de Mandela pero que para Fidel y los cubanos era el líder
indiscutido de los sudafricanos y el símbolo permanente contra el
Apartheid y como argumento final, que se apartaba del protocolo,
pidió le dijeran que él no podía regresar a Cuba e informar a Fidel
que "recibió" a Mandela sino que tenía que decirle que fue a visitar
a Mandela.
La entrevista de las dos delegaciones fue muy emotiva. Era la
primera ocasión que Mandela se entrevistaba con un dirigente de la
Revolución cubana pero parecía que nos conocía hace mucho tiempo.
Había seguido por décadas desde su prisión todas las epopeyas y
gestas cubanas y hablaba de ellas con el orgullo de un participante
y no de un cautivo observador de esos acontecimientos.