Para tres revolucionarios camagüeyanos que conocieron en sus
tareas al Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, fallecido
el viernes en La Habana, su vida se sintetiza con una cualidad:
sencillez.
Migdalia Ruiz, directora de la Plaza de la Revolución Mayor
General Ignacio Agramonte, en esta ciudad, mantiene vivo en su
recuerdo la visita que realizara el dirigente a la instalación en el
2007 cuando terminaba un recorrido de trabajo a Camagüey.
Cuando se dirigía al aeropuerto para regresar a La Habana decidió
llegar hasta la Plaza y, luego de un recorrido y de conversar con
los trabajadores, le pedimos que firmara el libro de visitantes,
recuerda.
El Comandante Almeida nos dijo que lo firmaría el 26 de Julio de
ese año, y resultó que poco después se daba a conocer la designación
de Camagüey para celebrar la gesta del Moncada, agregó Ruiz, quien
guarda en el recinto la foto en la cual aparece suscribiendo el
documento tras el acto de ese día.
El Coronel (retirado) de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)
Rafael Victoria se lamenta de algo que no podrá cumplir con el
Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque.
Durante varios años presidió en la provincia de Camagüey, desde
su creación, la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana,
que nacionalmente dirigía el jefe guerrillero.
En los encuentros de trabajo el Comandante Almeida
escuchaba con atención nuestros planteamientos, hacía preguntas y
recomendaciones para mejorar la labor de la Asociación, los que
ayudaron mucho para la organización en los primeros tiempos,
explica.
Una vez retirado de las FAR, siempre quise escribirle para
agradecerle por el honor que sentía de haber sido un subordinado
directo de él, pero me cohibía al pensar que le tomaría tiempo, y
ahora lo lamento profundamente porque Almeida era, por sobre todas
las cosas, un hombre muy sencillo, expresa.
Manolo Rogel, un veterano especialista de las zafras azucareras,
recuerda al dirigente de la Revolución cuando estuvo en la antigua
provincia de Camagüey (que abarcaba Camagüey, Ciego de Avila y
partes de Las Tunas y de Sancti Spíritus) en 1970, como delegado del
Buró Político del Partido.
Rogel comentó a la AIN una anécdota sobre la sencillez del
dirigente, cuando en una ocasión estando de guardia obrera, un
domingo en la delegación del entonces Ministerio de la Industria
Azucarera, leía una revista Bohemia y en eso entró el Comandante
Almeida.
Yo respetuosamente me puse de pie y él me pidió de favor que me
sentara. Cumplí lo que me dijo y enseguida me solicitó alguna
revista. Le brindé la que hojeaba y él se negó, expresándome que esa
la leía yo y siguiera haciéndolo, rememora.
Son tres ejemplos que demuestran la facetas de la personalidad
que caracterizaba al fallecido Comandante de la Revolución, quien
representa para los jóvenes un ejemplo.
Así lo manifestó Yanetsy León, joven reportera del periódico
Adelante, quien dijo a la AIN que el legado del dirigente
revolucionario necesariamente ha de ser enriquecido por la
generación de estos tiempos.
Será el homenaje que podemos hacerle para demostrar su
permanencia, afirmó.