El protagonismo del pueblo ha determinado las labores de
recuperación de la provincia de Las Tunas, a un año del paso
devastador del huracán Ike por este territorio oriental, a 670
kilómetros de La Habana.
Tras el azote del meteoro, el ocho de septiembre de 2008, los
vecinos se ayudaron mutuamente para rescatar o reparar sus viviendas
y los trabajadores se movilizaron para restaurar escuelas o realizar
siembras urgentes de cultivos varios.
Todo ello es palpable ahora, pues de las más de 80 mil viviendas
afectadas, el 46 por ciento ya tiene solución definitiva, y continúa
dándose respuesta a este problema, para lo cual están destinados la
gran mayoría de los recursos materiales que llegan a Las Tunas.
Teresa Amarelle, primera secretaria del Partido Comunista de Cuba
(PCC) en esta parte de la geografía cubana, significó que luego de
la embestida de Ike, se consideró a la vivienda como la situación
más compleja y la que tendría solución a largo plazo por el alto
nivel de destrucción.
En la medida en que vayan entrando los recursos, amplió, se
continuará distribuyendo en las comunidades de la forma más justa y
ágil, y de las mil 906 aprobadas en el plan para construir este año,
la gran mayoría se destina a las familias cuyos inmuebles fueron
arrasados.
Amarelle destacó también los avances en Salud, con el 95 por
ciento de sus unidades recuperadas, y Educación, ya con ninguna
escuela dando clases en casas de familia, pero sobre todo porque los
daños del huracán no debilitaron la vitalidad de estos sectores.
La Primera Secretaria del PCC en la provincia, reconoció el
desempeño de la Agricultura, cuya principal producción, el plátano,
tuvo afectaciones en el 96 por ciento de sus plantaciones, y ya es
evidente una venta sistemática, insuficiente aún, pero debe elevarse
a partir de este mes.