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Entidades femeninas dominicanas anunciaron para hoy una marcha
contra un draconiano artículo de la reforma constitucional que, de
aplicarse, ilegalizaría incluso el uso de anticonceptivos y la
fertilización invitro.
Desde el inicio de los debates en el congreso sobre las
modificaciones a la Carta Magna sectores sociales y organizaciones
feministas se han opuesto al artículo 30, el cual establece el
derecho a la vida desde la concepción.
Las organizadoras se proponen caminar desde la Universidad
Autónoma de Santo Domingo hasta la sede del Congreso, una distancia
de alrededor de un kilómetro que atravesará varias avenidas
céntricas.
En su forma actual, el aparte cuenta con el apoyo de la
influyente iglesia católica, que no ahorra anatemas contra quienes
propugnan su modificación.
El texto entra en breve en segunda lectura bajo presiones del
clero católico y otras denominaciones cristianas, opuestas a
ultranza a una modificación que deje un resquicio a la terminación
de embarazos indeseados.
La apóstol de la campaña es la feminista Denise Paiewonsky, quien
alertó que la aprobación del acápite significará un retroceso al
medioevo de los derechos de la mujer.
Paiewonsky advirtió que, de aprobarse, el país será criticado por
organismos internacionales debido a que obstaculiza y penaliza el
uso de métodos anticonceptivos aceptados de manera universal, tales
como la pastilla del día después y los dispositivos intrauterinos.
También alega que obliga a parir hijos consecuencia de
violaciones sexuales y a la muerte a las madres cuyos embarazos son
riesgosos para ellas y las criaturas.
Algunos medios califican el debate de académico y de forma, ya
que en el país se realizan cada año decenas de miles de legrados,
muchos de ellos en condiciones artesanales que ponen en peligro la
vida de las parturientas.
En los segmentos más pobres, las mujeres se provocan las
interrupciones de la preñez por los medios más disímiles y, en el
mejor de los casos, acuden al hospital para que completen el acto.
A pesar de los razonamientos, las jerarquías religiosas se
mantienen inflexibles y de manera tácita han amenazado con la
excomunión a los legisladores de ambos sexos partidarios del
relajamiento de las disposiciones en estudio.
Con todo y ello esos ponentes, de los dos partidos mayoritarios
han mostrado su desacuerdo con la legislación y lo han hecho saber.